El estudio sobre nido vacío mostró experiencias divididas entre padres mayores que ganaron libertad e introspección y otros que sufrieron dificultades emocionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio piloto publicado en The British Journal of Social Work analizó cómo la salida de los hijos del hogar puede coincidir con sentimientos de soledad y pérdida de propósito en algunos adultos mayores del Reino Unido. La investigación, publicada el 11 de agosto de 2026 y realizada por la profesora de Trabajo Social Denise Turner, reunió las respuestas de 53 personas, en su mayoría de 60 años o más.

El trabajo examinó las experiencias de quienes atravesaron la etapa conocida como “nido vacío”, expresión que alude al período posterior a la partida de los hijos. Las respuestas mostraron realidades distintas. Algunos participantes asociaron ese cambio con más autonomía, tiempo propio y nuevas actividades. Otros describieron tristeza, aislamiento y dificultades para reorganizar su vida cotidiana.

La investigación en Reino Unido analizó a 53 personas, en su mayoría mayores de 60 años, para medir el impacto emocional de la partida de los hijos del hogar (Imagen Ilustrativa Infobae)

Vivir solo y atravesar pérdidas previas puede profundizar el malestar

Según el resumen del artículo, las mayores dificultades aparecieron entre participantes que vivían solos, eran viudos o solteros, o habían atravesado otros cambios relevantes, como problemas de salud, duelos o separaciones. El estudio no permite establecer cuántas personas mayores atraviesan esta situación ni demostrar que la salida de los hijos cause por sí sola problemas de salud mental.

La autora plantea que la partida de los hijos puede alterar rutinas, vínculos y formas de organización familiar, sobre todo cuando la crianza había ocupado un lugar central en la vida diaria. El análisis temático identificó seis asuntos recurrentes en los testimonios, entre ellos la percepción de pérdida de contacto social y de propósito.

La pérdida relacional fue una de las seis señales clave del estudio y describió la ruptura de rutinas, contacto social, identidad y propósito tras la salida de los hijos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación plantea una posible señal de alerta para el trabajo social

Turner sostiene que los profesionales que trabajan con personas mayores deberían considerar esta transición como un posible factor de vulnerabilidad cuando coincide con soledad, depresión, redes de apoyo escasas u otras dificultades previas.

La investigación plantea la necesidad de evaluar si los servicios sociales y de salud cuentan con herramientas para reconocer ese momento y orientar a quienes necesitan apoyo.

La muestra presenta límites importantes. Los participantes fueron reclutados a través de Gransnet, un foro en línea, y eran mayormente mujeres blancas británicas. Ese método puede dejar fuera a personas con menos acceso a internet, menor disponibilidad de tiempo o experiencias familiares y culturales diferentes.

El estudio señaló que el nido vacío sigue subestimado en el trabajo social y pidió más investigaciones sobre edad, género, estado civil y contexto cultural en una población británica envejecida - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio aporta evidencia inicial sobre un asunto poco explorado en el Reino Unido, pero sus resultados deben interpretarse con cautela. La propia investigación plantea la necesidad de trabajos más amplios que permitan conocer cómo cambia esta experiencia según la edad, el género, la convivencia, el estado civil y el contexto cultural.

La cuestión adquiere relevancia en un país donde la población envejece. La Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido estimó que en 2024 había alrededor de 625.000 personas de 90 años o más, un aumento de 53,7% frente a 2004.