
Una nueva investigación encontró que los músicos aprenden secuencias de movimientos más rápido y suelen prever mejor qué paso viene después. El trabajo fue publicado en Psychological Research.
La investigación fue realizada por la Universidad Edith Cowan (ECU), la Universidad Curtin y la Universidad Deakin. El objetivo fue analizar cómo las personas aprenden y recuerdan patrones de movimiento. Además, los investigadores quisieron saber si esas secuencias recién aprendidas podían alterarse al ver u oír otras diferentes poco tiempo después.
La primera autora, Li-Ann Leow, profesora de psicología de la ECU, y el último autor, Welber Marinovic, profesor asociado de la Universidad Curtin, señalaron que estudios anteriores ya habían observado una ventaja de los músicos en este tipo de aprendizaje. En este caso, dijeron, el trabajo ayuda a entender mejor la razón.
“Los músicos parecen tener más facilidad para predecir lo que sucede a continuación en las secuencias de movimientos”, explicaron.
Ver otra secuencia puede afectar el recuerdo recién aprendido
El estudio incluyó a 151 personas, y cerca de la mitad tenía formación musical formal. Los participantes aprendieron una secuencia de 10 pasos con señales visuales en una pantalla y sonidos asociados. Después de una pausa breve, se les mostró una secuencia distinta antes de volver a hacer la prueba con la original.

Los resultados indicaron que tanto músicos como no músicos rindieron peor cuando la nueva secuencia tenía información visual diferente. En cambio, escuchar una secuencia sonora distinta por sí sola tuvo poco efecto.
“Esto demuestra que la memoria motora puede verse afectada simplemente al observar una secuencia visual diferente. Esto es importante para la forma en que planificamos la práctica en el aprendizaje de habilidades y la rehabilitación”, dijo Leow.
El hallazgo puede servir para la rehabilitación y el entrenamiento
Según la investigadora, estos resultados pueden tener aplicaciones en la rehabilitación, el entrenamiento deportivo y la educación musical, donde una práctica suele ir seguida de otras tareas exigentes.
“Si las nuevas memorias motoras solo son vulnerables a la interferencia en la modalidad en la que se basa la tarea, entonces proteger el nuevo aprendizaje consiste en gestionar el canal sensorial pertinente”, dijo Leow. Luego aclaró que no se trata de imponer silencio o quietud en todos los casos.
La autora también marcó una diferencia importante. “Los resultados sugieren que la experiencia proporciona una mejor capacidad de predicción, no una memoria más indestructible; son cosas distintas”, afirmó.

Los investigadores ahora estudian qué pasa en el cerebro
En la actualidad, el equipo usa mediciones cerebrales, entre ellas la electroencefalografía (EEG), para analizar cómo la formación musical influye en la capacidad del cerebro para anticipar lo que viene.
Los autores resumieron así uno de los puntos centrales del trabajo: “Los músicos demuestran ventajas en la adquisición de secuencias motoras, mostrando un aprendizaje más rápido y un mejor conocimiento explícito de la secuencia que los no músicos”. Sin embargo, añadieron que todavía no está claro si esa ventaja sigue presente en la etapa de consolidación, cuando una habilidad recién aprendida se estabiliza y se vuelve más resistente a la interferencia.
Escuchar música pone en marcha varias áreas del cerebro
La música activa distintas regiones cerebrales, según David Silbersweig, neurólogo y psiquiatra de la Facultad de Medicina de Harvard, quien no participó del estudio.
Entre ellas aparecen el lóbulo temporal, que ayuda a procesar el tono y la altura del sonido; el cerebelo, vinculado con el ritmo, la sincronización y el movimiento; la amígdala y el hipocampo, relacionados con las emociones y los recuerdos; y distintas zonas del sistema de recompensa del cerebro.
“Todas estas áreas deben trabajar en conjunto para integrar las diversas capas de sonido a través del espacio y el tiempo, de modo que podamos percibir una serie de sonidos como una composición musical”, señaló Silbersweig en un artículo.


