El turismo masivo ha disparado el número de pisos turísticos 'minpaku' en Japón. En Tokio ya han empezado a prohibirlos

Sus calles repletas de neones, torres y la intensa vida nocturna del barrio de Kabukichō han convertido a Shinjuku, uno de los distritos de Tokio, en un imán para turistas. Llegan de todas las partes del mundo y se alojan allí para disfrutar de la ciudad y sus alrededores, incluido Shinjuku Gyoen o el Palacio Imperial. El problema es que parte de esa horda de viajeros que se instalan en pisos turísticos descuidan su basura, hacen ruido y fuman donde les da la gana, llevando al límite la paciencia de los casi 350.000 japoneses que residen en el distrito.

De ahí que el gobierno local haya decidido emprender una cruzada contra alquileres privados tipo Airbnb, los famosos alojamientos minpaku.

¿Adiós a los alquileres turísticos? Más o menos. Lo que se plantean hacer las autoridades locales de Shinjuku, uno de los distritos especiales de Tokio, es cambiar su normativa para acabar con gran parte de los alquileres vacacionales de la zona. La idea no es vetarlos todos, sino centrarse en los más conflictivos, aquellos situados en zonas residenciales, cerca de escuelas y lugares de interés. 

El objetivo: reducir su impacto en el día a día de los vecinos, que en solo un año han presentado más de 1.300 quejas por las molestias que causan los turistas.

Mientras Japón se abarrota de turistas, los japoneses apenas viajan a otros países. Solo el 17% tiene pasaporte
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