En medio de la conmoción, se conoció el último posteo que hizo Camila Vechiarello, la joven santafesina de 26 años que fue asesinada en San Juan.
La víctima, que se había instalado en la localidad de Barreal con el sueño de convertirse en gendarme, subió una historia a su cuenta de Instagram horas antes del crimen.
La imagen estaba dedicada a su pareja, Gonzalo Riveros. Ambos posaron en el comedor de su casa: ella lo abrazó a él y sonrió, mientras que él fue quien tomó la foto.
Al subirla, Vechiarello acompañó la publicación con la frase “Te amo, mi amor” y un emoji de enamorada.

Según detalló la familia, Camila y Riveros habían llegado a Barreal con un objetivo en común: convertirse en integrantes de Gendarmería Nacional. Ambos eran aspirantes y cursaban la formación en el Escuadrón local.
Sin embargo, mientras Camila avanzaba con éxito en su preparación, Riveros había sido recientemente apartado por no haber superado las exigencias del instituto.
Cómo fue el femicidio de la aspirante a gendarme en San Juan
Todo salió a luz el domingo al mediodía, cuando la Policía ingresó a la casa de la calle Cordillera de Ansilta al 48 y en el dormitorio los efectivos encontraron el cuerpo de Camila cubierto con una manta y, recostado sobre ella, a Riveros inconsciente pero todavía vivo.
El hombre fue trasladado de urgencia al hospital municipal y recibió el alta médica horas más tarde. Entonces, el juez de Garantías ordenó su inmediata detención.
La reconstrucción de las últimas horas de Camila permitió establecer que la pareja había regresado al departamento alrededor de las 23 del sábado 12 de septiembre. Cerca de las 1.30 de la madrugada, uno de los vecinos escuchó un fuerte grito de una mujer.
Los investigadores sospechan que ese fue el momento en que Riveros atacó a Camila. La hipótesis coincide con la estimación preliminar de la hora de muerte realizada por el médico legista.
El informe de los forenses determinó que Camila recibió al menos nueve heridas cortopunzantes, principalmente en el cuello y en la cara. Las lesiones provocaron una hemorragia fatal, mientras que los cortes en las manos de la víctima evidenciaron que intentó defenderse.
La escena del crimen aportó una de las principales pistas para reconstruir lo ocurrido. Sobre la mesa del comedor, los peritos encontraron una carta escrita a mano por Riveros.
En el texto, el acusado pidió disculpas a su propia familia y a los allegados de Camila por lo que había hecho y también por su intento de suicidio.
La Justicia incorporó la carta como uno de los elementos centrales de la investigación. También se secuestraron en el lugar dos teléfonos celulares y dos cuchillos con manchas de sangre, que serían las presuntas armas utilizadas durante el ataque.
Además, fueron levantadas prendas de vestir, una toalla, una zapatilla y otros objetos que ahora serán sometidos a peritajes.




