
Los rumores llueven desde Cuba. El último: Raúl Castro estaría muy grave, con asistencia mecánica para mantenerlo con vida. El dato fue publicado por el Diario de Las Américas, que suele tener buena información sobre lo que ocurre frente al estado de La Florida. El hermano de Fidel tiene 95 años y resultaría lógico que su vida esté alcanzando su epílogo. El régimen aún no ha comunicado nada de manera oficial.
Pero por encima de ese rumor se precipitan otros nuevos. Por ejemplo, uno que inquieta por sobre los demás: que La Habana podría haber hecho correr esa información para lanzar un operativo para sacar de la isla al veterano dictador antes de que el estado colapse de una vez y para siempre. Con él podrían irse familiares, allegados, socios y cómplices. ¿El destino que piensan desde hace meses en la capital cubana? Ni Rusia ni China. España. De Sierra Maestra a Cibeles.
Así como Madrid se pobló durante años de la “boliburguesía” del chavismo -disparando el valor de las propiedades gracias a la alegría del dinero de la corrupción-, el territorio español sería ahora el principal objetivo que tendrían los allegados al régimen cubano para un exilio dorado ante un posible cambio de manos en el poder. En Galicia, por ejemplo, son varias las propiedades que la familia Castro adquirió durante años. El resto de la estructura estatal podría repartirse por otras ciudades ibéricas.
Incluso, fuentes en La Habana hablan de otro destino europeo que es estudiado por algunos jerarcas: la región de Calabria, en el sur de Italia. Esa elección tendría que ver con oscuras conexiones entre los antiguos revolucionarios y la mafia que allí opera, la temible ‘Ndrangheta. Fuentes cubanas aseguran que allí mismo, frente al Mar Tirreno o al Jónico, los “enchufados” del régimen poseen cómodas propiedades. Atención, Giorgia Meloni.
Por estas semanas, los cabecillas del régimen castrista ven derrumbarse el imperio que creyeron construir durante décadas y persiguen alternativas a su escape. Saben que no podrán permanecer en Cuba una vez que todo termine. Sin los petrodólares ni las toneladas de drogas que financiaron por años a una perimida estructura estatal -con un sistema sanitario derrumbado, una red eléctrica destruida, hambre y una población en creciente descontento- el régimen está al borde del colapso y también el estilo de vida de sus beneficiarios en la isla.
Junto a los más altas cabezas de La Habana viajaría un “ejército” de guardias que garantizarían su protección en el exterior. “Tienen miles de millones de dólares para mantener esa estructura policial paralela”, dice una fuente desde la capital cubana.
Sacar a Raúl Castro de Cuba para “trasladarlo” a una clínica en Madrid o Galicia podría servir como excusa para comenzar la mudanza definitiva de la familia -más allegados, amigos y cómplices- al exilio. Y sería la comprobación que el poder comienza a vaciarse en la isla a la espera de nuevos aires. ¿Inminentes?
Fidel Castro siempre evitó -por desconfianza- tratar alguna de sus dolencias en centros de salud del extranjero. Pretendió además mostrar al mundo que el sistema sanitario de Cuba estaba al mismo nivel de cualquier capital de primer mundo. Pero para eludir viajes hizo construirse en el cuarto piso del Consejo de Estado una sala privada con la misma tecnología que podría verse en The Mount Sinai Hospital de Nueva York. En esa sala acondicionada a pedido suyo en el edificio estatal fue intervenido quirúrgicamente tras sufrir una hemorragia intestinal hacia fines de julio de 2006. El médico español que lo operó se trasladó a La Habana para abrir al paciente y cobrar sus honorarios.
Crisis terminal
El pueblo cubano vive una situación desesperante. La vida se hace insoportable. Y cada día que pasa parece ser más difícil de controlar para las autoridades conducidas por el dictador Miguel Díaz-Canel, el hombre puesto por Raúl Castro para administrar el estado. Apagones cada vez más extendidos territorialmente y más largos, sistemas de salud colapsados, sin combustible, sin comida, sin clases, un sueldo mínimo que no alcanza para nada y una racionalización inhumana de la comida hacen insostenible sobrevivir. A eso se le suma un sistema represivo sangriento que mantiene bajo prisión a miles de disidentes políticos.
Otro de los puntos que preocupa a los popes cubanos es el que tiene que ver con su propia seguridad: ni Rusia ni China pudieron defender a Nicolás Maduro de su caída el pasado 3 de enero. El chavista fue detenido por una fuerza de elite norteamericana en un operativo nocturno que duró un puñado de minutos. Ningún radar de sus aliados previno la avalancha de aviones y helicópteros que descendieron sobre Caracas. Tampoco evitaron el desenlace: el dictador venezolano y su esposa Cilia Flores están detenido en una prisión de Nueva York.

Las conversaciones entre supuestos emisarios de la dictadura con autoridades de los Estados Unidos son usuales. Los cubanos quieren encontrar la forma de salir lo más airosos posibles de la encrucijada en la que se encuentran. Uno de los que negocia con asesores del secretario de Estado norteamericano Marco Rubio es el nieto de Raúl Castro, el convaleciente: Raúl Guillermo Rodríguez Castro, “El Cangrejo”. Es probable que, de existir un plan de escape, él también suba al avión hacia Madrid.
Pero la paciencia de los Estados Unidos podría estar llegando a un límite. Dentro de La Habana saben que dilatar las negociaciones con la Casa Blanca podría ser contraproducente incluso para quienes negocian de buena voluntad. Es por eso que en Washington creen que dentro del poder cubano intentan programar una salida lo más ordenada posible para los más altos funcionarios del régimen. El destino sería España. Con la farsa de una urgencia de Raúl Castro o con cualquier otra que les funcione.
X: @TotiPI