El "vacaciones con clima fresco" se está convirtiendo en el nuevo gran reclamo del turismo. Y esto está beneficiando a Escocia

Johanna tiene 25 años, es universitaria, alemana, y (al igual que miles de compatriotas) una enamorada de España, país que visita con frecuencia. Este año cumplió con ese ritual, pero de una forma algo distinta: en vez de hacerlo en julio o agosto, explicaba hace poco a El País, viajó en mayo, antes de que las olas de calor extremo situasen los termómetros por encima de 40 grados. Su caso es interesante porque refleja cómo el cambio climático está afectando al turismo, alterando sus dinámicas, penalizando algunos destinos y relanzando otros.

De hecho, ya hay uno que empieza a destacar por su éxito: las Highlands.

¿Cuánto influye el termómetro? Cada vez más expertos tienen claro que la pregunta no es si el cambio climático afectará o no al turismo, sino cómo lo está haciendo ya y qué consecuencias tendrá en el sector. Así lo advertían hace poco en SMC un grupo de científicos que ha analizado el impacto de las olas de calor en el flujo de viajeros de nuestro país. "Si bien todavía no hay evidencia de una disminución en el atractivo de España como destino, comienzan a observase cambios en el comportamiento de la demanda internacional", advierten.

En su opinión, el "confort térmico" (concepto fundamental) "influye cada vez más" en las decisiones que deben tomar los turistas al planificar sus vacaciones: ¿A dónde viajar? ¿En qué época del año hacerlo? ¿Cuánto tiempo estarán fuera? 

Son cuestiones clave porque España ha basado gran parte de su éxito turístico en su atractivo como destino de sol y playa. El problema, coinciden los analistas de CaixaBank Research, es que si un viajero extranjero sufre un episodio de calor extremo en España las posibilidades de que regrese caen en picado.

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"Vacaciones frías". La climatología influye tanto que hay expertos que ya hablan de las "vacaciones frías". Quienes las practican ya no sueñan con pasar sus días de descanso tendidos en la playa, tostados bajo un sol achicharrante, sino que priorizan climas más templados que les garanticen un "confort térmico". 

Eso no pasa necesariamente por renunciar a los cálidos destinos del Mediterráneo y el sur de Europa, pero sí por replantearse las fechas y la duración de los viajes, como hizo este año Johanna, la estudiante alemana que reconocía a El País las ventajas de adelantar sus vacaciones de verano a mayo: "Tuvimos playa y temperaturas veraniegas, pero no superamos los 30 grados".

"Ahora vienen por el tiempo". El cambio climático no solo afecta al calendario vacacional, también está impulsando destinos turísticos que (si bien son atractivos de por sí) hasta ahora se veían penalizados precisamente por tener climas frescos. El caso más claro quizás sea el de las Highlands escocesas.

En las últimas semanas medios como la BBC o The Guardian se han hecho eco de cómo el norte de Gran Bretaña está ganando peso entre los turistas, tanto entre los llegados de otras partes de Reino Unido como de países extranjeros.

¿Por qué viajan a Escocia? Hay varios factores. James MacLeod, empleado del hotel Glencoe House, en las Highlands, reconoce que la climatología es un aspecto clave. Mientras parte de Europa se cocía a más de 40ºC, en Escocia el panorama era más benigno. La región no fue ajena la canícula que golpeó Europa, pero a finales de junio la máxima no había llegado a 32º. 

"Antes la gente venía a las Highlands y decía: 'Es precioso, lástima el tiempo’. Ahora vienen por el buen tiempo". A los turistas, asegura ufano MacLeod, ya no les importa la lluvia. "Están contentos de que no haga mucho calor".

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