Recuperar la narrativa en tiempos en que este concepto estaba reservado a la retórica política, viralizarse antes de que existieran las redes sociales, ejecutar un acto de empoderamiento femenino cuando el protocolo exigía discreción y prudencia. Todo eso lo logró la princesa Diana cuando asistió a una gala benéfica ataviada con un traje de coctel negro ahora icónico, que está listo para cambiar de manos en una puja organizada por Sothebys’.