El pianista portugués Mario Laginha se presenta este domingo 20 de septiembre en Bebop Club de Buenos Aires

El domingo 20 de septiembre, el pianista portugués Mário Laginha se presentará por primera vez en Buenos Aires, en el marco de una gira latinoamericana que lo llevó por Colombia y que continuará en Brasil. El concierto, en formato de piano solo, está programado para las 19 h en Bebop Club (Uriarte 1658, Palermo, CABA). Laginha presenta en Sudamérica Retorno, su más reciente trabajo discográfico, editado en enero de este año. El álbum reúne 14 composiciones originales junto a pasajes de improvisación pura registrados durante la misma sesión de grabación, y representa un reencuentro del músico con el piano solo después de casi dos décadas: su anterior registro en ese formato, Canções e Fugas, data de 2006.

Con más de cuatro décadas de trayectoria, Mário Laginha es uno de los pianistas y compositores de jazz más reconocidos de Portugal. Su música parte del jazz pero incorpora elementos de la tradición brasileña, africana, clásica y portuguesa, lo que le ha dado un lenguaje propio y difícil de clasificar. Es ampliamente conocido por su prolongada colaboración con la cantante Maria João, así como por sus dos formaciones estables: el Mário Laginha Trio y el LAN Trio. A lo largo de su carrera también ha desarrollado vínculos estrechos con sus compatriotas pianistas Pedro Burmester y el recordado Bernardo Sassetti, además de componer para orquestas y ensambles de toda Europa. Ha compartido escenario con artistas como Trilok Gurtu, Gilberto Gil, Ralph Towner, Wolfgang Muthspiel y Manu Katché.

Antes de su presentación porteña, Laginha dialogó con Infobae Cultura.

Retorno llega casi veinte años después de Canções e Fugas, tu anterior álbum de piano solo. Durante todo ese tiempo desarrollaste una carrera marcada por el trabajo con otros músicos. ¿Qué hizo que ahora sintieras la necesidad de volver a enfrentarte al piano en soledad?

—Fueron varias las razones. Nunca dejé de dar conciertos en solitario y siempre me ha gustado mucho hacerlo, pero me impuse una exigencia exagerada —creo sinceramente que fue así— respecto a lo que tendría que ser un nuevo álbum de piano solo y cuánto tendría que estar presente mi identidad musical. También fueron surgiendo proyectos que me entusiasmaron y me desafiaron, año tras año, y el tiempo no espera. Aun así, creo que la razón principal por la que decidí no posponerlo más fue una frase de Francisca —mi mujer—, que me dijo algo parecido a: “No tiene sentido que, con todo lo que te escucho tocar aquí en casa, no quieras grabar otro disco en solitario”. Lo grabé, y por esa razón este disco está dedicado a ella.

El pianista portugués Mario Laginha se presenta por primera vez en Buenos Aires con un concierto solopiano

—En el disco conviven composiciones con improvisaciones. Has contado que te interesa sentarte al piano sin saber exactamente qué vas a tocar. ¿Qué cambia en tu manera de crear?

—Creo que no cambia nada en mi manera de escuchar; son siempre los mismos oídos y la misma cabeza, pero existe ese lado liberador de emprender un viaje en el que no conocés ni el camino ni el final. Ese desafío de intentar contar una historia a partir de una «tabla rasa» es algo que siempre me ha fascinado.

—Hay algo particular en tu relación con la improvisación: no parece plantearse como lo opuesto a la composición ¿Dónde termina una cosa y empieza la otra?

—No tengo nada en contra de las improvisaciones atonales ni de la ausencia de melodías fáciles de seguir; a veces puedo hacerlo. Pero me gusta sentir que estoy improvisando libremente sin cerrar la puerta a la posibilidad de crear melodías, armonías o ritmos que puedan sugerirnos un tema o incluso una canción. En realidad, eso sería bloquear caminos que no quiero bloquear.

—En Retorno hay jazz, música clásica, MPB y, de manera especialmente significativa, el fado, el género que identifica a Portugal en el mundo ¿Qué significa pertenecer a una tradición musical y, al mismo tiempo, transformarla desde otros lenguajes?

—El jazz, todos lo sabemos, nació en los Estados Unidos. Pero a lo largo del siglo XX se universalizó y fue absorbiendo influencias de las músicas de países de todo el mundo; eso no hizo más que enriquecerlo. Es habitual identificar el jazz practicado en determinados países precisamente porque ha incorporado elementos característicos de sus tradiciones. Mientras estudiaba jazz, no me gustaba especialmente el fado; tardé muchos años en empezar a apreciarlo. Por esa razón digo que dejé caer el muro que había levantado entre toda la música que había ido estudiando y el fado.

No me gusta la idea de hacer música guiñando el ojo a un determinado estilo. Si eso ocurre, es porque he fracasado. Intento dejar que toda la música que me gusta —¡y es mucha!— pueda influirme. Después, si todo sale bien, espero que esas influencias estén ahí, pero ya “digeridas” musicalmente, y que sea ese resultado el que caracterice mi identidad.

Retorno remite a la idea de volver: al piano solo, pero también a una cierta intimidad con el instrumento. Después de más de cuarenta años de carrera ¿Es también una forma de volver a una parte esencial de vos mismo como músico?

—Podría responder simplemente con un “sí”. Es un regreso al piano solo en disco, aunque no en concierto, ya que siempre he seguido tocando en solitario. Pero sí: hay una soledad que nunca me ha asustado y que siempre me ha gustado, en el acto de estudiar, y que me da mucho placer trasladar al escenario y al disco.

*Mário Laginha se presenta el domingo 20 de septiembre a las 19 hs en Bebop Club (Uriarte 1658, CABA) Las entradas están disponibles en la web del espacio, por boletería de martes a domingos de 17 a 20, o en la puerta. Los shows son puntuales.