Los votantes alemanes comenzaron a desplazarse este domingo hacia las urnas en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, dos elecciones estatales que podrían profundizar la presión sobre el canciller Friedrich Merz ante el avance de la extrema derecha y la extrema izquierda.
El jefe de Gobierno, de 70 años, convocó una reunión de crisis con la dirigencia de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) para evaluar los primeros resultados de ambas votaciones. También liberó su agenda de los próximos días y canceló un viaje a Estados Unidos por una nueva Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Merz enfrenta una caída de su respaldo interno después de que Alternativa para Alemania (AfD), partido de extrema derecha afín a Moscú, derrotara a la CDU hace dos semanas en Sajonia-Anhalt. Ese resultado alimentó las dudas sobre la fortaleza del canciller dentro de su propia formación.
La situación se agrava por las dificultades de la coalición entre la CDU y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) para aprobar las reformas económicas y de bienestar social que Merz había prometido. Los sondeos sitúan su nivel de aprobación personal cerca del 10%.
La AfD aparece con opciones de ampliar su presencia en los dos estados, aunque los estudios de opinión no anticipan que se acerque al poder en ninguno de ellos. La excepción reciente fue Sajonia-Anhalt, donde el partido quedó a pocos escaños de la mayoría absoluta.

En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la principal disputa enfrenta al SPD de la primera ministra estatal Manuela Schwesig y a la AfD. Una encuesta de la cadena pública ZDF otorgó 37% al SPD y 36% a la formación de extrema derecha. La CDU registra apenas 6% en ese estado y se acerca al umbral de 5% que exige la legislación para conservar representación en el parlamento regional. Una exclusión de la CDU del Legislativo estatal supondría un hecho histórico y elevaría la presión sobre Merz.
La contienda en Berlín también presenta un riesgo para el partido del canciller. La CDU disputa el primer lugar con Die Linke, agrupación de extrema izquierda que promueve medidas para enfrentar la crisis de vivienda y cuenta con apoyo entre los votantes jóvenes.
Ocho primeros ministros regionales de la CDU expresaron esta semana que Alemania necesita “estabilidad ahora más que nunca” y no “debates sobre personal”. El pronunciamiento no incluyó un respaldo explícito a Merz. El canciller prometió recuperar el crecimiento económico, reforzar las Fuerzas Armadas frente a Rusia y reducir la inmigración irregular. La AfD, sin embargo, lidera ahora las encuestas nacionales.
“En términos personales, la situación es bastante dramática” para Merz, afirmó el encuestador Roland Abold, del instituto Infratest Dimap. “En nuestra última encuesta de septiembre, el 13% seguía satisfecho con su gestión política.”, declaró a la agencia AFP.
Varios analistas atribuyen parte de las dificultades del Gobierno a factores externos. Las guerras en Ucrania y Medio Oriente elevaron los precios de la energía y agudizaron la crisis del costo de vida, mientras Alemania acelera el rearme por la amenaza rusa y por la actitud del presidente estadounidense Donald Trump hacia los aliados europeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El ascenso industrial de China también transformó a uno de los mercados tradicionales de exportación de Alemania en un competidor para su economía.
“Mala suerte para Friedrich Merz”, escribió Holger Schmieding, economista jefe del banco Berenberg. El analista sostuvo que, además del desafío de la AfD, el aumento reciente del precio de los combustibles y el debate sobre su futuro agravan los problemas del canciller. El economista consideró, de todos modos, que Merz probablemente superará la actual crisis política y cumplirá su mandato hasta 2029.
(Con información de AFP)
