
Las embarazadas ingresadas en el hospital general “Orlando Pantoja Tamayo” de Contramaestre deben cargar cubos de agua por las escaleras ante la falta de servicios básicos, según informó CiberCuba. El episodio expone el deterioro hospitalario que alcanza a uno de los grupos más vulnerables del sistema de salud cubano.
La dimensión del problema aparece también en las cifras oficiales. El Ministerio de Salud Pública informó en febrero que 32.880 embarazadas enfrentaban riesgos adicionales por la escasez de combustible, con impacto directo en ultrasonidos y traslados de emergencia, detalla el medio de comunicación cubano.
La denuncia en el hospital
La denuncia sobre el hospital de Contramaestre fue difundida en Facebook por en ciudadano de apellido Ramos. En su texto escribió: “Hospital de la tortura. Las embarazadas obligadas a cargar sus cubos de agua, escalera arriba, escalera abajo, entre la sociedad y la miseria. El mejor ejercicio para el parto...”.
Las imágenes que acompañaron la publicación muestran a mujeres con batas de paciente manipulando cubos en los pasillos del centro. También registran baños en abandono extremo, con inodoros con agua de color marrón rojizo, pisos húmedos y sucios, paredes con hongos y manchas de humedad crónica, además de basura acumulada.

En mayo, la ONU advirtió que la situación humanitaria en Cuba se está volviendo cada vez más grave debido a la prolongada escasez de combustible, los apagones y las presiones económicas que están afectando el acceso a la salud, los alimentos, el agua y otros servicios esenciales.
“Más de 100.000 pacientes, entre ellos más de 11.000 niños, están esperando cirugías retrasadas por los cortes eléctricos y la falta de suministros... Alrededor de cinco millones de personas que viven con enfermedades crónicas también enfrentan interrupciones en tratamientos vitales, incluidos miles de pacientes con cáncer que requieren radioterapia y quimioterapia”, lamentó el organismo.
Denuncias previas en Contramaestre
El portal enfatiza en que no se trata de una denuncia aislada sobre el Pantoja Tamayo. En diciembre de 2025 circularon en redes sociales imágenes del mismo hospital con baños destruidos, gusanos, cucarachas, ratas y falta de medicamentos, comida, agua, camillas y ambulancias.
En abril hubo nuevas acusaciones sobre la institución. Esa vez, las imágenes documentaron la sala de terapia intensiva con inodoros desbordados de aguas residuales, pisos anegados con líquidos no identificados, cajas podridas y basura dispersa.

La reacción de usuarios en redes sociales fue de rechazo abierto a la explicación oficial que atribuye parte de la crisis al embargo de Estados Unidos. Otra persona apuntó a la gestión interna y a las condiciones laborales del personal de limpieza. Su mensaje decía: “Vergüenza es lo que no tienen, páguenle un buen salario a las auxiliares de limpieza para que mantengan la limpieza de ese hospital”.
Casos en otras provincias
El caso de Santiago de Cuba forma parte de un cuadro más amplio descrito por CiberCuba en distintos centros asistenciales del país. En agosto, el hospital pediátrico William Soler de La Habana fue denunciado por baños abandonados y áreas de servicio con escombros.
El hospital pediátrico de Cienfuegos lleva meses con un salidero de aguas negras que inunda la rampa de urgencias. En agosto también se informó en el hospital Juan Bruno Zayas de Santiago de Cuba sobre la presencia de una cría de rata en la sala de Perinatología, destinada a embarazadas y pacientes de alto riesgo obstétrico.