Cuando John Milkovisch comenzó a modificar su casa en Houston, Texas, en 1968, no tenía como objetivo crear una obra de arte que miles de personas visitarían décadas después.
El hombre, que había trabajado como tapicero para la compañía ferroviaria Southern Pacific, empezó modificando el patio de su vivienda con piedras, canicas y piezas de metal. Después llegó una idea mucho más llamativa: cubrir la casa con latas de cerveza aplastadas.
El proyecto se extendió durante 18 años y terminó transformando por completo una vivienda común de la década de 1940. Hoy, la propiedad es conocida como The Beer Can House y está considerada una pieza de arte popular de Houston.
Todo empezó porque se cansó de cortar el pasto
La historia detrás de la casa es casi tan curiosa como su aspecto. Antes de comenzar a cubrir las paredes, Milkovisch había convertido el jardín delantero y el trasero en una superficie decorada con concreto, piedras, canicas y otros materiales. Según la organización que actualmente conserva la propiedad, lo hizo porque se había cansado de cortar el pasto.

Una vez que terminó con el exterior, decidió continuar con la propia vivienda. Así empezó a utilizar las latas de cerveza como una especie de revestimiento de aluminio. Las aplastaba y las incorporaba a las paredes hasta conseguir cubrir buena parte de la superficie exterior.
El resultado fue mucho más allá de unas pocas paredes decoradas. Durante los siguientes 18 años, Milkovisch convirtió las latas en revestimiento, cortinas, guirnaldas y distintos elementos decorativos. Incluso utilizó partes que normalmente terminarían en la basura, como las tapas y las anillas.
La organización The Orange Show Center for Visionary Art, que conserva la propiedad, señala que Ripley’s Believe It or Not! estimó que hay más de 50.000 latas en la casa y sus alrededores. Las latas también forman largas cadenas que cuelgan de los bordes del techo. Cuando hay viento, algunas de esas piezas metálicas se mueven y producen sonidos.
No elegía una sola marca de cerveza
Aunque la cantidad de latas podría hacer pensar que Milkovisch tenía una cerveza favorita, su criterio era mucho más sencillo. Según la historia oficial de la propiedad, utilizaba las cervezas que él mismo tomaba, aunque su esposa Mary y algunos vecinos también ayudaban a reunir material.

Cuando le preguntaban cuál era su marca preferida, su respuesta era que bebía la que estuviera en oferta. De esta manera, la fachada terminó convertida en una enorme colección de distintos tipos de latas y piezas de aluminio.
La casa se convirtió en un monumento al reciclaje
Milkovisch no se limitó a cubrir las paredes: el proyecto también incluyó el patio, la entrada y distintos sectores del terreno. Utilizó partes de las latas para crear cortinas, móviles, cercos, campanas de viento y otras estructuras decorativas.
Lo que había comenzado como una forma particular de modificar su casa terminó adquiriendo una dimensión artística. De hecho, distintos archivos especializados la consideran un ejemplo de arte popular y arte ambiental, una categoría que reúne espacios creados por personas que transforman sus propias viviendas y jardines con materiales cotidianos.
Qué pasó con la casa después de la muerte de Milkovisch
John Milkovisch murió en 1988, pero su creación no desapareció con él. Su esposa Mary continuó viviendo en la propiedad durante varios años. Con el tiempo, la casa pasó a ser preservada por The Orange Show Center for Visionary Art, una organización dedicada a conservar obras de arte popular y ambientes creados por artistas autodidactas.
La vivienda está ubicada en 222 Malone Street, en el barrio Rice Military de Houston, y actualmente funciona como un atractivo cultural de la ciudad.




