En 1971 prendieron fuego un pozo de gas pensando que se apagaría y, 55 años después, la “Puerta del Infierno” sigue activa
En medio de uno de los desiertos más extensos de Asia Central existe un enorme agujero del que todavía emergen llamas. Su aspecto, sobre todo durante la noche, terminó dándole un nombre que recorrió el mundo : la “Puerta del Infierno” . Se trata del cráter de gas de Darvazá, ubicado en Turkmenistán
En medio de uno de los desiertos más extensos de Asia Central existe un enorme agujero del que todavía emergen llamas. Su aspecto, sobre todo durante la noche, terminó dándole un nombre que recorrió el mundo: la “Puerta del Infierno”.
Se trata del cráter de gas de Darvazá, ubicado enTurkmenistán. La versión más difundida sostiene que su historia comenzó en 1971, durante una exploración realizada por geólogos soviéticos. Lo que debía ser una solución temporal terminó convirtiéndose en un fenómeno que permanece activo 55 años después.
Cómo se originó la “Puerta del Infierno” de Turkmenistán
La historia más conocida señala que un equipo soviético realizaba perforaciones en una zona rica en hidrocarburos cuando el terreno cedió sobre una cavidad subterránea cargada de gas natural.
El colapso dejó un enorme cráter y comenzó a liberar gas. Ante el riesgo que podía representar su dispersión, los responsables habrían tomado una decisión aparentemente sencilla: prenderlo fuego para quemarlo de manera controlada.
La expectativa era que el combustible disponible se consumiera y las llamas desaparecieran después de unos pocos días o semanas. Sin embargo, no ocurrió.
El suministro de gas subterráneo continuó alimentando el incendio y el cráter aún permanece encendido. Más de cinco décadas después, es uno de los paisajes más particulares del planeta.
Sin embargo, existe una particularidad: no hay registros soviéticos públicos suficientes para reconstruir con absoluta certeza lo ocurrido. Algunas versiones sostienen que el colapso pudo haberse producido durante la década de 1960 y que el gas recién fue incendiado años después.
Por ese motivo, 1971 continúa siendo la fecha más repetida al contar la historia de Darvazá, aunque el origen exacto del fenómeno todavía es parcialmente discutido.
Durante décadas, las llamas iluminaron intensamente el interior del enorme cráter, especialmente durante la noche, y transformaron el lugar en una particular atracción turística. (Wikipedia: Tormod Sandtorv - Flickr: Darvasa)
La “Puerta del Infierno” comenzó a apagarse después de décadas
Después de más de medio siglo, el aspecto del cráter comenzó a cambiar. Durante los últimos años, Turkmenistán impulsó medidas destinadas a reducir el flujo de gas que alimenta las llamas: entre ellas estuvo la perforación de pozos cercanos para capturar parte del gas antes de que llegue al cráter.
Los resultados comenzaron a hacerse visibles. Análisis recientes de imágenes térmicas y satelitales indican que la intensidad del calor producido por las llamas disminuyó más de un 75% durante los últimos tres años.
Sin embargo, esto no significa que la “Puerta del Infierno” se haya apagado definitivamente. En 2026 todavía permanecen focos activos, aunque mucho menos intensos que en el pasado.
Por qué quieren apagar definitivamente la “Puerta del Infierno”
El impresionante aspecto del cráter también esconde un problema ambiental y económico.
El lugar se encuentra sobre una región extremadamente rica en gas natural y durante décadas liberó y quemó parte de ese recurso. Además, el metano que logra escapar sin quemarse representa un problema climático importante, ya que se trata de un potente gas de efecto invernadero.
Las autoridades de Turkmenistán llevan años buscando reducir o terminar con el fenómeno. En 2022, el entonces presidente Gurbanguly Berdimuhamedow volvió a ordenar que se encontrara una manera de extinguirlo debido a sus consecuencias ambientales, sanitarias y económicas.
De todas formas, conseguir que haya menos fuego no resuelve automáticamente el problema. Si disminuye la combustión pero continúa escapando metano hacia la atmósfera, parte del beneficio ambiental esperado puede perderse.
Por ahora, el proceso continúa. Las gigantescas llamas que durante décadas iluminaron el desierto son cada vez más pequeñas, pero 55 años después, la llamada “Puerta del Infierno” todavía no terminó de apagarse.