
El próximo manuscrito de Laurie Anderson no podrá leerse hasta el año 2114. La artista y músico estadounidense fue seleccionada como la decimotercera figura en contribuir a la Biblioteca del Futuro, el proyecto con sede en Oslo que reúne textos secretos de escritores de todo el mundo, destinados a permanecer bajo llave durante un siglo antes de ser publicados.
El proyecto, ideado por la artista escocesa Katie Paterson, arrancó en 2014 con la plantación de 1.000 abetos en el bosque de Nordmarka, al norte de Oslo. Esos árboles serán talados en 2114 para fabricar el papel con el que se imprimirá la antología completa de manuscritos. Hasta entonces, los textos permanecen en una sala insonorizada del edificio Deichman Bjørvika, la biblioteca pública de Oslo, sin que nadie pueda acceder a su contenido. Solo se divulga el nombre del autor y, en algunos casos, el título.

Anderson se suma a una lista que incluye a Margaret Atwood —la primera en entregar su manuscrito, en 2015—, Han Kang, Ocean Vuong, David Mitchell, Elif Shafak, Karl Ove Knausgård, Tsitsi Dangarembga, Judith Schalansky, Valeria Luiselli, Tommy Orange, Sjón y Amitav Ghosh, quien entregó su contribución en 2025. La naturaleza del texto de Anderson aún no está definida. Según Paterson, recogida por The Guardian, el manuscrito podría ser “un texto, una partitura, una historia, un conjunto de instrucciones o algo para lo que aún no tenemos nombre”.
Anderson tiene previsto viajar a Oslo y al bosque de la Biblioteca del Futuro en la primavera de 2027 para hacer entrega formal de su contribución. La artista, nacida en Estados Unidos, es escritora, directora, compositora, músico y artista visual, con una trayectoria que abarca el teatro, la música experimental y la tecnología. Ha publicado 10 libros, recibió seis nominaciones al Grammy y ganó uno, además de un premio a la trayectoria en 2024. Su obra visual ha sido expuesta en instituciones como el Museo Hirshhorn de Washington D.C. y el Moderna Museet de Estocolmo.

“Me encantó la idea de la Biblioteca del Futuro en cuanto supe de ella. Siempre me han apasionado los libros, las bibliotecas y los bosques”, declaró Anderson, según recogió The Guardian. La artista evocó su infancia en un barrio con un gran parque arbolado, donde su madre escondía chocolates y caramelos en la horquilla de un roble rojo para incentivar a sus hijos a salir a caminar y luego ir a la biblioteca. “Nos enseñó a amar los libros, la magia y los árboles viejos”, recordó sobre su madre, a quien describió como una mujer brillante que, en lugar de dirigir una gran corporación, tuvo ocho hijos y encontró en los libros una forma de transmitir algo a sus hijos.
Sobre lo que espera escribir, Anderson fue directa: “Espero poder escribir algo útil sobre el amor para quienes lean esto en 2114”. También precisó qué tipo de voz quiere proyectar hacia el futuro: “Mis libros favoritos son aquellos en los que puedo escuchar la voz de alguien, por eso haré todo lo posible por hacerme entender con claridad con quienes se topen con estos libros en el próximo siglo”, señaló al medio.

La organización Future Library Trust justificó la elección de Anderson por su “singular capacidad para trascender el tiempo, creando una obra profundamente humana, radicalmente imaginativa y atenta a futuros que aún no podemos prever”. Paterson agregó que Anderson “ha dedicado su vida a enviar señales a lo desconocido” y que su obra “transita con libertad entre el lenguaje, la música, las artes visuales, la tecnología y la performance, y abarca lo íntimo y lo planetario, el amor y la pérdida, la política y la poesía, con humor, ternura y asombro”, según detalló The Guardian.
En junio de 2022, la ciudad de Oslo firmó un acuerdo que garantiza que el bosque permanecerá bajo la administración del Future Library Trust durante toda la duración del proyecto, es decir, hasta 2114. Cada año, un nuevo autor es incorporado a la iniciativa, que se extenderá hasta completar un siglo de contribuciones.