El 27 de septiembre de 1986, la ciudad Cleveland, Estados Unidos, se preparó para protagonizar un espectáculo difícil de olvidar. El objetivo era lanzar cerca de 1,5 millones de globos llenos de helio al mismo tiempo y conseguir un récord mundial, donde más de 100.000 personas se reunieron para presenciar el momento.

El evento, bautizado “Balloonfest ’86”, fue organizado por United Way of Cleveland con fines benéficos y publicitarios. Sin embargo, una combinación de viento y lluvia hizo que, una escena inicialmente espectacular, se transformara en un enorme problema: miles de globos comenzaron a descender todavía inflados sobre la ciudad y el lago Erie.

Balloonfest ’86: el plan para lanzar 1,5 millones de globos

La idea surgió después de que George Fraser, entonces responsable de marketing de United Way of Cleveland, viera una fotografía de un lanzamiento multitudinario realizado en Disneyland, que había conseguido un récord Guinness.

El proyecto necesitó meses de preparación. Incluso, en Public Square se instaló una enorme estructura cubierta por una red para contener los globos mientras miles de voluntarios los inflaban.

Las malas condiciones meteorológicas provocaron que una enorme cantidad de globos descendiera antes de tiempo y terminara sobre calles, terrenos y el lago Erie. (Imagen generada con IA)
Las malas condiciones meteorológicas provocaron que una enorme cantidad de globos descendiera antes de tiempo y terminara sobre calles, terrenos y el lago Erie. (Imagen generada con IA)

El problema apareció cuando las condiciones meteorológicas comenzaron a empeorar. Ante la llegada de una tormenta, los organizadores decidieron adelantar el lanzamiento. Cerca de las 13:50, la red fue abierta y una gigantesca nube multicolor cubrió el cielo de Cleveland.

La cifra reconocida posteriormente por el Guinness Book of World Records fue de 1.429.643 globos, suficiente para establecer entonces el récord de mayor lanzamiento masivo de globos.

De un récord mundial a un enorme problema

En condiciones favorables, se esperaba que los globos permanecieran volando el tiempo suficiente como para perder buena parte del helio antes de regresar a la superficie. Pero el frente de aire frío y la lluvia alteraron completamente el escenario.

Los globos descendieron todavía inflados y cubrieron calles, terrenos y sectores del lago Erie. Una pista del aeropuerto Burke Lakefront debió permanecer cerrada temporalmente, mientras que también se registraron inconvenientes en el tránsito. Con el paso de los días, algunos globos llegaron incluso hasta playas de Ontario, Canadá.

Además, globos que cayeron sobre un campo asustaron a caballos árabes, lo que posteriormente derivó en una demanda contra United Way.

Pero una de las consecuencias más delicadas ocurrió en el lago Erie. Dos pescadores, Raymond Broderick y Bernard Sulzer, habían desaparecido después de salir al agua el día anterior. Sus familias dieron aviso y comenzó un operativo de búsqueda.

Los globos que cayeron sobre el lago Erie dificultaron el operativo de búsqueda de dos pescadores desaparecidos, cuyos cuerpos fueron encontrados días después. (Imagen generada con IA)
Los globos que cayeron sobre el lago Erie dificultaron el operativo de búsqueda de dos pescadores desaparecidos, cuyos cuerpos fueron encontrados días después. (Imagen generada con IA)

La enorme cantidad de globos que cayó sobre el lago dificultó el trabajo de la Guardia Costera, ya que desde las embarcaciones y el aire resultaba más complicado distinguir objetos o posibles personas en el agua. El operativo de búsqueda de Raymond Broderick y Bernard Sulzer terminó siendo suspendido el 29 de septiembre, dos días después del Balloonfest.

Los dos pescadores fueron encontrados muertos días más tarde: el cuerpo de Broderick apareció el 6 de octubre, nueve días después del evento, mientras que el de Sulzer fue hallado el 12 de octubre, 15 días después. Décadas más tarde, un responsable de búsqueda de la Guardia Costera aclaró que Balloonfest no provocó sus muertes, aunque los globos sí entorpecieron el operativo para encontrarlos.

La esposa de uno de los pescadores presentó posteriormente una demanda de 3,2 millones de dólares, que finalmente se resolvió por medio de un acuerdo cuyos términos no fueron informados.

Balloonfest ’86 consiguió finalmente aquello que buscaba: entrar en los libros de récords y llamar la atención del mundo. Sin embargo, lo hizo por motivos muy diferentes de los imaginados inicialmente.

Con el paso del tiempo, el episodio pasó de ser recordado como una enorme celebración a convertirse en un ejemplo de las consecuencias que puede provocar una acción de tal magnitud. Incluso, en la actualidad, Guinness World Records ya no registra récords de lanzamientos masivos de globos.