Deshacerse de un tanque militar no es una tarea sencilla ni barata, así que los mayores ejércitos han dedicado tiempo y dinero a reflexionar sobre qué hacer con ellos cuando ya no sirven. Y Estados Unidos tuvo una ocurrencia a principios de los 90: tirarlos al mar. Suena a locura pero no lo es: hoy Alabama tiene una de las mayores zonas de arrecifes artificiales de EE. UU., y parte de ella procede precisamente de vieja maquinaria militar.
El golfo de México como vertedero. La idea empezó a tomar forma en 1993, cuando Estados Unidos se encontró con un centenar de unidades M-60 obsoletas y decidió librarse de ellas hundiéndolas en el fondo del golfo de México, frente a la costa de Alabama. A priori, no parece la forma más sostenible de deshacerse de un "residuo" militar, pero la naturaleza le encontró el giro y convirtió la maquinaria en un hábitat marino de lo más vivo, como está ampliamente documentado.
Cojo un tanque, lo tiro por el retrete golfo. La operación se llevó a cabo en tres fases a lo largo de 1994: primero hundieron seis tanques el 1 de junio, entre el 25 y el 29 de julio sumergieron 58 más, y finalmente el resto se hundió el 26 de septiembre. Antes de cada inmersión, personal autorizado inspeccionaba los tanques para certificar la retirada de combustible, fluidos hidráulicos y munición, de modo que llegaran al mar vacíos de estas sustancias peligrosas. Los tanques quedaron sumergidos en una horquilla de profundidades que van de los 21 a los 33 metros, dentro de las zonas de permiso "Hugh Swingle" y "Don Kelly North".
Donde tú ves chatarra, EEUU vislumbra arrecifes. Al finalizar la Guerra Fría, el ejército estadounidense se encontró con un superávit de tanques de combate que, entre la modernización del equipamiento y la reducción de necesidades, ya no le hacían falta. Pensando en qué hacer con ellos, determinó que la inmersión controlada en el mar era un método válido de desmilitarización como cualquier otro.
De hecho, no fue algo puntual: de ahí nació el programa REEF-EX, diseñado precisamente para deshacerse de viejos vehículos de combate creando, de paso, arrecifes artificiales. Huelga decir que no se tiran de cualquier manera: es necesario contar con permisos del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, la supervisión de la Guardia Costera y la autorización de la Agencia de Protección Ambiental, como marca la legislación.
La ciencia que hay detrás. El fondo del mar en esa zona es liso y arenoso, por lo que per se apenas atrae peces. Al poner algo con relieve, como por ejemplo un tanque, se inicia un proceso de integración en el hábitat que empieza con la adhesión de esponjas y corales, después llegan invertebrados como cangrejos, que se aprovechan de sus oquedades y estructuras y finalmente, aparecen peces grandes que se alimentan de lo anterior.
En realidad, el ensamblaje es similar al de un arrecife natural. ¿El resultado? Con el tiempo, hay muchos más peces en estas estructuras que en un fondo yermo. Alabama calculó que los tanques seguirían cumpliendo su función unos 50 años y ya llevan 30.
Al rico arrecife artificial. Este modelo de hundimiento controlado se ha repetido con estructuras mucho mayores que van desde el portaaviones USS Oriskany en 2006 hasta el transatlántico SS United States hace escasos meses. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU reconoce oficialmente que los arrecifes artificiales son una herramienta de gestión pesquera que aporta nuevo hábitat, refugio para los alevines y un punto clave para el desove. De hecho, la mayoría de arrecifes artificiales de Estados Unidos se han construido históricamente para potenciar la pesca recretativo.
No todo vale para hacer un arrecife. Convertir el fondo del mar en un vertedero y que salga bien no pasa siempre y para muestra, un caso concreto: el Osborne Reef en Florida. Allí hundieron casi dos millones de neumáticos allá por los 70 y hoy no solo no es un arrecife, sino que se considera un verdadero desastre ambiental. En pocas palabras: depende, entre otras cosas, del material empleado.
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Portada | Alabama Department of Conservation and Natural Resources y ChatGPT
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La noticia
En 1994, Estados Unidos hundió 100 tanques en el Caribe. No sabía que iba a crear un auténtico vergel en el Golfo de México
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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