
Un equipo de arqueólogos e historiadores mallorquines iniciará el 14 de septiembre una excavación en Soria para localizar los restos del infante Jaime IV, el heredero de la Corona de Mallorca que murió sin llegar a reinar en la isla. Los trabajos, con un coste de 23.000 euros financiados por el Consell de Mallorca y el Govern balear, se prolongarán durante dos semanas, según ha informado este viernes la Agencia EFE.
La campaña retoma una investigación abierta en 2008, cuando un primer estudio de georradar detectó estructuras subterráneas bajo el antiguo convento de San Francisco, en Soria. Allí, según la hipótesis de los investigadores, fue enterrado el hijo del último rey privativo de Mallorca.
Jaime IV nació en 1337 y era hijo de Jaime III de Mallorca. Cuando era niño, en 1349, presenció en la batalla de Llucmajor la muerte de su padre, que intentaba recuperar la isla frente a Pedro el Ceremonioso. Su vida, a partir de entonces y hasta 1362, transcurrió encerrado, en un primer momento en el castillo de Bellver y más tarde en Valencia, donde fue confinado en el castillo de Játiva. Desde allí pasó a Barcelona, bajo un régimen muy duro pensado para evitar que se relacionara con posibles seguidores. Dentro de un ambiente de creciente simpatía hacia el infante, en 1362, un grupo de nobles catalanes, con la complicidad de los oficiales del castillo, lo liberó. Un año después, se casó con la reina Juana de Nápoles, enemiga de los reyes de Aragón.
Sin embargo, no logró asumir ningún tipo de poder político y al final se marchó a tratar de recuperar la Corona de Mallorca: tras muchas vicisitudes, logró entrar en Cataluña y llegó a las puertas de Barcelona con 6.000 hombres agotados y mal equipados. Se retiró a Soria a la espera de reunir nuevas fuerzas, pero allí cayó enfermo y murió. Según su testamento, fue enterrado en Soria en 1375, aunque no existe documentación sobre el lugar exacto de los restos.
Un georradar detectó cavidades bajo el antiguo convento de San Francisco
El solar donde se levantaba el convento de San Francisco será excavado en un área de 115 metros cuadrados, una superficie mayor a la explorada en 2008, como ha detallado la coordinadora arqueológica del proyecto, la investigadora Helena Inglada, en la presentación del proyecto. “Durante estos 20 años ha continuado la investigación y sabemos muchas más cosas. Ampliamos el espacio de intervención tanto en planta como en profundidad”.
La arqueóloga ha precisado que los indicios detectados con el georradar “llevan a un punto de la iglesia más antigua y que coincidía con algún tipo de capilla subterránea”. Ese punto, según ha declarado a EFE, “es el lugar más probable”.
Pese a todo, los arqueólogos se muestran cautos sobre los posibles resultados de los trabajos. “Era un infante real y el heredero de la corona fue al entierro, no estará en una caja de zapatos, pero no sabemos en qué condiciones fue enterrado y qué queda”, ha señalado la arqueóloga. Si la tumba aparece sin expoliar, habrá que abrir una segunda investigación con estudio paleontológico y de ADN. Si el espacio fue saqueado o no queda nada, los investigadores deberán replantear la búsqueda en otras posibles capillas del antiguo convento.


