
La morosidad de las familias argentinas lleva más de un año y medio de crecimiento sin pausa, aunque el recorrido empezó a mostrar matices en julio. El deterioro de la cartera crediticia no avanza igual en todo el país ni de la misma manera según quién otorgue el préstamo: hay provincias donde el problema apenas roza a los hogares y otras donde alcanza a una porción amplia de los deudores, así como una brecha marcada entre lo que ocurre en los bancos y lo que sucede en el circuito de crédito no bancario.
El informe “Crédito a las familias: radiografía provincial”, elaborado por la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral y Eco Go a partir de datos de la Central de Deudores del BCRA, el Indec y la Cepal, permite reconstruir ese panorama con el corte de julio.
El dato que marca el mes es la contracción del crédito real. Según el informe, el financiamiento a las personas físicas alcanzó los $99,4 billones en julio, con una caída de 0,7% en términos reales respecto de junio. Ese retroceso convive con un nivel todavía superior al de un año atrás: el crédito acumula un alza de 4,7% interanual.
En paralelo, la mora total por monto continuó en ascenso. Llegó al 18,0% del crédito, 0,5 puntos porcentuales más que en junio y 10,3 puntos más que en julio de 2025. Con ese registro, acumuló 21 meses consecutivos de aumento. El deterioro también alcanza a la cantidad de personas: en julio, el 26,6% de los deudores registraba al menos un saldo irregular, 0,3 puntos porcentuales más que el mes anterior y 8,3 puntos más que un año atrás.

Frente a esa suba sostenida, el informe incorpora un indicador complementario: la mora operativa, que excluye los créditos en situación 5, la categoría de mayor irregularidad (mora superior a un año). Ese indicador se ubicó en 11,8% de la cartera y, a diferencia de la mora total, mostró una señal de moderación. Según el estudio, esa medición “sirve como un indicador más genuino de la mora al evitar los diferentes criterios de las empresas” en el tratamiento de los créditos más deteriorados, por lo que ofrece una lectura distinta sobre la evolución de la calidad de la cartera.
Qué pasó con el crédito en julio
La caída del crédito real de julio no se repartió de igual manera entre las provincias. La Pampa fue la única jurisdicción con una expansión mensual positiva, de 0,5% real, mientras que en el resto del país el crédito se contrajo. La mayor retracción del mes se dio en Chaco, con una caída de 2,1 por ciento.
La comparación interanual todavía muestra un panorama distinto. De las 24 jurisdicciones relevadas, 21 exhiben crecimiento real frente a julio de 2025 y solo tres registran caídas: La Rioja y Tierra del Fuego, con una retracción de 0,7%, y Misiones, con una baja de 0,5 por ciento. En el otro extremo, Neuquén lidera la expansión interanual con 9,3%, seguido por La Pampa (8,8%), Mendoza (8,4%) y la Ciudad de Buenos Aires (7,9%).
Por otro lado, se puede comparar el nivel de endeudamiento de las familias con el producto de cada provincia. A nivel nacional, el crédito equivale al 8,8% del Producto Bruto Interno (PBI). Ese porcentaje es más alto en Tucumán (13,5% del PBG), Catamarca (12,3%) y Formosa (11,8%)-
A esas diferencias se agregan las de penetración crediticia y deuda promedio. Mientras que a nivel nacional hay 445 deudores cada 1.000 habitantes, ese número sube a 665 en la Ciudad de Buenos Aires, 574 en Tierra del Fuego, 560 en Santa Cruz y 535 en Neuquén. La deuda promedio por deudor, de $4,8 millones a nivel país, también es más alta en esas mismas jurisdicciones: $8,6 millones en Tierra del Fuego, $7,1 millones en la Ciudad de Buenos Aires, $6,9 millones en Santa Cruz, $6,8 millones en Neuquén, $6,3 millones en La Pampa y $6,2 millones en Chubut.
La mora por provincia
El nivel de mora también presenta fuertes diferencias entre jurisdicciones, aunque con una dirección común: todas las provincias registraron un aumento tanto mensual como interanual de la mora por monto, según precisa el informe.
La Rioja concentra la mora por monto más alta del país, con 25,3% del crédito informado, seguida por Santa Cruz (23,6%) y San Luis (23,5%). En el otro extremo se ubican La Pampa (9,6%), la Ciudad de Buenos Aires (12,4%) y Entre Ríos (14,0%), las tres jurisdicciones con los niveles más bajos.
Al observar la proporción de deudores en mora, en lugar del monto adeudado, el mapa se mantiene en gran medida similar. La Rioja vuelve a encabezar el ranking, con el 36,5% de sus deudores en situación irregular, seguida por San Juan (35,6%), Catamarca (35,5%) y San Luis (34,7%). El promedio nacional de este indicador, cabe recordar, es de 26,6 por ciento.
Los créditos no bancarios
Una parte del deterioro de la cartera está asociada al tipo de otorgante. El sistema financiero concentra el 85,4% del crédito a las familias y presenta una mora del 15,8%, mientras que los proveedores no financieros de crédito (PNFC) explican el 14,6% restante, equivalente a $14,5 billones, con una mora que asciende al 31,3 por ciento.
El peso del crédito no bancario también varía mucho entre provincias. La Rioja es la jurisdicción donde más incide este segmento, con el 36% del crédito provincial canalizado a través de PNFC, seguida por Santiago del Estero y Formosa. Dentro de ese segmento, además, los niveles de mora más altos se concentran en Misiones (39,3%), San Luis (36,8%) y Chaco (35,8%), muy por encima del promedio del 31,3% que exhiben los PNFC a nivel nacional.
Este fenómeno del crédito no bancario tiene un correlato directo en un problema que excede al sistema financiero. Una informe reciente de Eco Go, señaló que el deterioro de la cartera no constituye un riesgo sistémico, en la medida en que los proveedores no financieros no captan depósitos ni intermedian el ahorro del público de la misma manera que los bancos. Sin embargo, los especialistas plantean que el problema golpea por otro canal: deteriora el balance de las familias, encarece y restringe el acceso al crédito nuevo y, en una economía donde crece el trabajo informal, termina afectando incluso la capacidad de las personas de generar ingresos, al comprometer bienes que funcionan al mismo tiempo como patrimonio familiar y como capital de trabajo.
En el otro extremo del mapa de incidencia del PNFC aparecen los distritos con mayor acceso al sistema bancario tradicional. La Ciudad de Buenos Aires es la jurisdicción donde este segmento tiene menor peso, con poco más del 6% del crédito provincial, seguida por porcentajes apenas superiores en La Pampa, la provincia de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Santa Fe y Córdoba.




