Entre Ríos, el misterio de la provincia con la mayor tasa de suicidios de la Argentina
Buenos Aires, 13 septiembre (NA) - Dentro de las estadísticas que evidencian el aumento de los casos de suicidios en la Argentina hubo una realidad geográfica que llamó poderosamente la atención: la provincia de Entre Ríos. Y es que en ese distritito litoraleño se registró la tasa más elevada con re
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Buenos Aires, 13 septiembre (NA) - Dentro de las estadísticas que evidencian el aumento de los casos de suicidios en la Argentina hubo una realidad geográfica que llamó poderosamente la atención: la provincia de Entre Ríos.
Y es que en ese distritito litoraleño se registró la tasa más elevada con respecto a la población: 20 casos cada 100.000 habitantes. Eso es casi el doble del promedio nacional que se ubicó en 11,8 suicidios cada 100.000 personas. Por eso la Agencia Noticias Argentinas quiso indagar sobre las razones de esa particular situación y consultó al Director de Salud Mental de Entre Ríos, el médico psiquiatra Esteban Dávila.
¿Hay alguna situación en particular que haga que en Entre Ríos haya tantos suicidios?
- No contamos actualmente con evidencia suficiente que permita identificar una situación única y específicamente entrerriana que explique, por sí sola, las tasas de suicidio observadas en la provincia. Por eso, no sería responsable afirmar que existe “una causa” que explique por qué Entre Ríos presenta una tasa elevada. Cuando hablamos de suicidio, es necesario corrernos de la idea de que una persona llega a esta situación como consecuencia de un único motivo o acontecimiento. Los estudios descriptivos permiten conocer la magnitud del problema, su evolución y los grupos de población más afectados, pero por sí solos no permiten establecer relaciones causales. Para comprender el fenómeno se requiere analizar un conjunto más amplio de factores y la manera en que estos interactúan.
¿Ha habido un incremento en los últimos tiempos? ¿En qué segmentos de la población?
- En los últimos años Entre Ríos se ha ubicado entre las provincias con las tasas de mortalidad por suicidio más elevadas del país. El análisis en el período 2001-2024 revela una tendencia global de ascenso, aunque con variaciones significativas en la velocidad de cambio a lo largo del tiempo, con las tasas más elevadas en 2011 (13,6/100.000 hab.) y en 2024 (13,5/100.000 hab.) y un descenso pronunciado en 2020 (8,7/100.000 hab., durante la pandemia). El Porcentaje de Cambio Anual Promedio (AAPC) fue de 2% (incremento anual promedio del período). Los valores recientes representan una señal de alerta. La mortalidad es marcadamente mayor en los varones. Durante el período 2001-2024, cuatro de cada cinco muertes correspondieron a hombres. En 2024, la tasa fue de 24,09 por 100.000 habitantes en varones y de 3,66 en mujeres. También se observa un cambio en el perfil por edad. Históricamente, las tasas más elevadas se registraron en adultos mayores, especialmente en personas de 75 años y más. Sin embargo, en los últimos años se está observando un aumento en los grupos de 25 a 34 años. Este desplazamiento hacia los adultos jóvenes debe interpretarse como una alerta temprana.
Según el Director de Salud entrerriano, ”en cuanto a los intentos de suicidio, la información actualizada del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud 2.0 (SNVS) comprende desde julio de 2023 hasta julio de 2026. En ese período se notificaron 1.139 intentos provenientes de 37 establecimientos públicos y se registraron 17 resultados mortales. Un 25,2% de las personas notificadas refirieron antecedentes de intentos previos. El 63% de los intentos notificados correspondió a mujeres y el 37% a varones”. En las franjas etarias también se dieron diferencias: “cinco de cada diez se concentraron en personas de 15 a 29 años y el grupo de 10 a 14 años representó el 6,5%. En cambio, de los 17 eventos con resultado mortal notificados, 13 correspondieron a varones”. Pero el psiquiatra aclara que la expansión y consolidación de la vigilancia epidemiológica pudo llevar a que haya una mayor registración de estos hechos.
“Los datos recientes provenientes de los registros realizados por la Policía de Entre Ríos (PER) ubican a Entre Ríos como la provincia con la tasa de suicidios más elevada. Se trata de un dato que debe ser tomado con seriedad y que constituye una señal de alerta para orientar y fortalecer las políticas públicas de prevención y cuidado de la salud mental. La fuente policial es especialmente valiosa porque permite registrar los hechos con gran inmediatez y cuenta con información derivada de las intervenciones policiales y judiciales”, señala Dávila. Pero aclara: “No obstante, al realizar comparaciones entre provincias es necesario considerar si todas las jurisdicciones tienen una cobertura semejante, utilizan criterios equivalentes de clasificación, corresponden al mismo período de análisis y calculan las tasas sobre denominadores poblacionales comparables. Las diferencias en las capacidades y modalidades de registro entre jurisdicciones también pueden influir en la posición que ocupa cada provincia dentro de las tasas nacionales”.
Según el experto: existen tres fuentes de datos de suicidios e intentos de suicidio en Entre Ríos:
1-Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS).
2-Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud SNVS 2.0 – Vigilancia de Intentos de suicidio
3-Policía: registro inmediato basado en intervenciones y actuaciones policiales/judiciales. Sistema Nacional de Información Criminal.
En ese contexto, continúa Dávila, “las estadísticas vitales de la DEIS permiten realizar análisis históricos y comparaciones a partir de criterios estandarizados. Sin embargo, tampoco están exentas de limitaciones. En las muertes por causas externas pueden persistir dificultades en la certificación y determinación de la causa básica de muerte, por lo que estas bases pueden presentar subregistro o clasificaciones que no siempre reflejan de manera completa la naturaleza del evento”.
Por este motivo, desde el Ministerio de Salud de Entre Ríos aseguran que ellos no invalidan “ninguna fuente de información. Por el contrario, se procura analizar de manera complementaria los registros policiales, las estadísticas vitales y los registros sanitarios. La coincidencia general entre estas diferentes fuentes permite afirmar que Entre Ríos presenta una situación epidemiológica preocupante, con tasas de mortalidad por suicidio que se mantienen persistentemente elevadas desde 2001”.
¿Por qué ocurre eso?
-No es posible atribuir esta situación a una única causa. El suicidio es un problema complejo, multicausal y socialmente determinado, en el que se entrecruzan factores individuales, familiares, sociales, económicos, culturales y comunitarios. Entre ellos pueden encontrarse las condiciones de vida y de trabajo, las desigualdades sociales, las situaciones de violencia, los consumos problemáticos, el aislamiento, el debilitamiento de las redes comunitarias, las dificultades para pedir ayuda y las barreras para acceder oportunamente a los servicios de cuidado y atención. Por ello, buscar una explicación única podría llevarnos a simplificar una problemática que requiere, precisamente, una mirada amplia, interdisciplinaria y situada en las particularidades de cada territorio.
¿Y se encuentran las razones?
-Más que preguntarnos únicamente por qué sucede, tenemos que preguntarnos también qué podemos hacer para evitar que una persona llegue a una situación de extrema vulnerabilidad. Esto implica continuar fortaleciendo la detección temprana de situaciones de riesgo, seguir mejorando el acceso oportuno a la atención, acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento y, fundamentalmente, seguir construyendo y fortaleciendo redes de cuidado. El desafío consiste en no reducir el suicidio a una cuestión exclusivamente individual.
Según el funcionario “existen condiciones sociales, familiares y comunitarias que también deben ser identificadas, abordadas y transformadas. La prevención, por lo tanto, requiere el compromiso articulado del sistema de salud y de los distintos sectores del Estado y de la comunidad”.
Como todos los expertos consultados, Dávila sostiene que “el suicidio es un fenómeno complejo y multicausal, en el que intervienen y se entrecruzan dimensiones sociales, económicas, culturales, familiares, comunitarias, subjetivas y sanitarias. Estas condiciones, además, no impactan de la misma manera en todas las personas ni en todos los territorios”. Por eso señala que “más que buscar una explicación única, el desafío consiste en comprender cómo se combinan las distintas situaciones de vulnerabilidad en cada territorio y qué redes de cuidado —familiares, comunitarias e institucionales— están disponibles para acompañar a las personas en momentos de sufrimiento”.
El Director de Salud de Entre Ríos expresa que esa provincia “no constituye una realidad homogénea: existen diferencias entre departamentos, ciudades y localidades, así como entre grupos etarios y entre personas con distintas condiciones de vida y niveles de acceso a recursos y servicios. En definitiva, no se trata de encontrar una única explicación, sino de comprender la complejidad del fenómeno para poder intervenir de manera más efectiva y prevenir que las personas lleguen a situaciones de extrema vulnerabilidad”.
¿El suicidio es hoy uno de los temas que más preocupan al gobierno de Entre Ríos?
- Sí. El suicidio constituye una problemática prioritaria para el Ministerio de Salud de Entre Ríos, tanto por su magnitud como por el impacto que genera en las personas, las familias, las instituciones y las comunidades.
¿Y qué hace el Estado provincial frente a eso?
- La respuesta del Estado provincial es integral y comprende acciones de promoción de la salud mental, prevención, atención de las crisis, seguimiento de las personas que atravesaron un intento de suicidio y estrategias de posvención. Todo este trabajo se desarrolla desde una perspectiva de derechos, de salud mental comunitaria y de corresponsabilidad entre los distintos sectores del Estado y de la comunidad. Entre Ríos cuenta con una red pública de salud distribuida en todo el territorio provincial. En lo que respecta al segundo y tercer nivel de atención (hospitales) está compuesto por 65 efectores (cuatro hospitales especializados con 256 camas, 9 servicios de salud mental en hospitales generales con 54 camas, entre otros). El Ministerio de Salud de Entre Ríos, en articulación con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), inició la implementación de la estrategia mhGAP (Programa de Acción Global para Superar las Brechas en Salud Mental). Y se trabaja en el Programa Provincial de Prevención del Suicidio. Durante 2025 se incorporaron dos profesionales especializados en salud mental para conformar y fortalecer su equipo técnico. Desde allí se desarrolla un importante trabajo territorial y de articulación con distintos actores de la comunidad.
“Hay otro aspecto que consideramos fundamental: el seguimiento después de un intento de suicidio. Sabemos que ese momento requiere especial atención. El 25,2% de las personas notificadas en el SNVS tenía antecedentes de intentos previos. Por eso promovemos que toda persona que atraviese un intento tenga un contacto temprano después del alta, continuidad en la atención y un acompañamiento sostenido”, señala Dávila.
Y continúa: “trabajamos en posvención, es decir, en el acompañamiento de las personas, familias, instituciones y comunidades que atraviesan las consecuencias de un suicidio” en hospitales, centros de salud, municipios, escuelas, clubes y otras organizaciones de la comunidad. En materia de comunicación, se implementó la campaña provincial ‘Decilo: Hablemos de Suicidio’, orientada a promover una comunicación responsable, reducir el estigma y facilitar la búsqueda de ayuda”. En la provincia funciona la línea 135 “de orientación y acompañamiento ante situaciones de urgencias por motivos de salud mental” las 24 horas.
Según el Director de Salud de Entre Ríos, como se necesita un trabajo interdisciplinario, se creó la Comisión Provincial Interministerial de Salud Mental y Consumos Problemáticos (COPRISMA): “Esta comisión entiende a las problemáticas de salud mental de manera transversal, lo que implica una corresponsabilidad de todas las instituciones y tiene por función planificar y diseñar políticas públicas, coordinar a los distintos ministerios y organismos para implementar acciones interministeriales para fortalecer la prevención, red de asistencia y dispositivos de cuidados, desde una perspectiva inclusiva y de protección de derechos”.
También plantea que hay una “articulación entre los distintos niveles del Estado”, incluso con la Nación, con el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0), y bajo los lineamientos del Programa Nacional de Prevención del Suicidio. En definitiva, la articulación es una herramienta central de la política de prevención. Necesitamos trabajar con Nación, con otras provincias y, dentro de nuestra propia provincia, con Salud, Educación, Seguridad, Justicia, municipios, universidades y organizaciones de la comunidad. El objetivo común es mejorar la información, fortalecer las capacidades de los equipos y, fundamentalmente, lograr que las personas que atraviesan una situación de sufrimiento puedan encontrar una respuesta y una red de cuidado a tiempo”.
Por eso recomienda “consolidar un modelo de atención accesible, interdisciplinario e intersectorial; trabajar en la detección e intervención temprana y no postergar el abordaje hasta la crisis aguda; validar el sufrimiento de la persona; abstenerse de juzgar y abandonar el mito de que preguntar sobre la ideación suicida induce al acto; por el contrario, la escucha activa e informada interrumpe el aislamiento y abre canales de ayuda; consolidación de redes de contención en redes comunitarias e institucionales; trabajar desde la corresponsabilidad; garantizar una red sanitaria cercana, capacitada e integral”. Y concluye: “la prevención del suicidio y el abordaje de los factores psicosociales y socioeconómicos demandan un compromiso corresponsable de toda la comunidad.
Promover discursos de esperanza y cohesión social es clave para la construcción de entornos protectores. Y no pensar la prevención solamente desde la atención de la crisis. Necesitamos construir comunidades con mayor capacidad de cuidado, donde las personas encuentren espacios de escucha, vínculos y respuestas accesibles antes, durante y después de una situación de sufrimiento”.
Agencia NA



