La reciente y sorpresiva aparición de los therians abrió situaciones de interacción inéditas con mascotas que pueden generar reacciones inesperadas. Para un perro, encontrarse con una persona que imita comportamientos de animales no necesariamente representa un juego. Según explicó el veterinario y especialista en conducta canina Enzo Roubaud, el animal puede interpretar ese comportamiento de forma distinta a la que lo hace una persona.
Roubaud, médico veterinario y etólogo clínico, explicó que los perros no comprenden conceptos humanos abstractos como las identidades simbólicas o las construcciones culturales. Por ese motivo, un animal no interpreta que una persona que actúa como perro sea realmente otro perro. En cambio, puede encontrarse frente a una conducta que le resulta difícil de interpretar y que puede generar confusión.
El especialista puso el foco en las diferencias entre la comunicación humana y la canina. Aunque los perros utilizan ampliamente el lenguaje corporal, también cuentan con mecanismos de comunicación que los humanos no pueden reproducir, como las señales químicas y la información olfativa. Por eso, una interacción que para una persona puede parecer lúdica adquiere otro significado para el animal.
Qué les pasa a los perros cuando ven a un therian, según un veterinario
Roubaud, quien en Instagram acumula 114.000 seguidores, explicó que “los perros no comprenden conceptos humanos abstractos como las identidades simbólicas o las construcciones culturales”. Por esa razón, cuando observan a una persona que adopta movimientos o posturas similares a las de un perro, no necesariamente interpretan que están frente a otro animal. La conducta puede resultarles ambigua y difícil de clasificar.
El especialista señaló que un perro puede interpretar esa situación como “una potencial amenaza, con confusión y ambigüedad comunicativa”. Si bien el animal reconoce y utiliza diferentes señales corporales para comunicarse, las acciones de una persona que intenta imitar a un perro no contienen todos los elementos que forman parte de la comunicación entre dos canes.
En ese sentido, Roubaud explicó que los perros poseen un “sistema comunicativo multimodal y altamente especializado”. Entre sus herramientas de comunicación aparecen las señales corporales, pero también intervienen los olores, las señales químicas y las feromonas. El veterinario destacó que estos canales aportan información que una persona no puede reproducir simplemente mediante movimientos o posturas.
Por eso, el encuentro puede adquirir un significado muy diferente para el animal. “Una interacción que para el humano puede parecer lúdica o simbólica, para el perro puede resultar impredecible o sumamente amenazante”, afirmó Roubaud. Según su explicación, esa percepción puede generar respuestas defensivas o incluso agresivas, “aún en perros correctamente socializados”.
Cómo actuar si tu perro se encuentra con un therian
Si un perro se encuentra con una persona que realiza movimientos similares a los de un animal, lo primero es mantener la distancia y observar su reacción. No conviene obligarlo a acercarse ni interpretar automáticamente la situación como un juego. Los perros pueden sentirse confundidos ante conductas humanas que no reconocen y responder con señales de alerta, miedo o tensión. Permitir que el animal conserve una vía de escape ayuda a evitar que la situación aumente de intensidad.

Si el perro comienza a retroceder, intenta alejarse, mantiene el cuerpo rígido, gruñe o ladra, es importante interrumpir el acercamiento y aumentar la distancia. Tampoco se recomienda retenerlo para que permanezca frente a la persona o forzar una interacción. La reacción no implica necesariamente agresividad: puede ser una respuesta defensiva frente a una situación que el animal percibe como impredecible.
En caso de que el perro reaccione de manera intensa, lo recomendable es retirarlo del lugar y permitir que se calme antes de volver a exponerlo al estímulo. Los especialistas en comportamiento canino recomiendan evitar castigos durante estas situaciones, porque pueden aumentar el miedo o la tensión. Si las respuestas defensivas se repiten frente a personas o situaciones inusuales, puede ser conveniente consultar con un veterinario especializado en conducta animal.




