El escritor irlandés John Banville, la figura que iba a cerrar el Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades de Granada el próximo domingo, desistió de participar en las últimas horas. Una noticia que se suma a las que se vienen produciendo desde que la autora argentina Ariana Harwicz denunció el pasado 18 de septiembre que la habían bajado a último momento por presión de la Red Universitaria por Palestina de esa ciudad andaluza. Su oposición a firmar solicitadas de boicot cultural a Israel la había puesto en el ojo de la tormenta de esos activistas. Y las organizadoras del festival, que celebra su segunda edición hasta el domingo 27 próximo, hicieron lugar a las presiones.
La bola de nieve de repercusiones incluyó la exigencia de la embajada argentina en España, en la voz del embajador Wenceslao Bunge Saravia, que solicitó que se desagravie a Harwicz por haberla excluido. Se lo reclamó a la Universidad de Granada, que antes se había desligado de la decisión, en lo que calificó como “un antecedente de especial gravedad que no puede naturalizarse”.

La ausencia de Banville, Premio Princesa de Asturias y sin duda el más importante de los nombres anunciados, se conoce después de que más de 350 personalidades de la cultura de diversos países y orientaciones políticas, entre ellas Margo Glantz, María Negroni, Fernando Savater, Piedad Bonnett, Óscar Tusquets, Santiago Roncagliolo, Zoe Valdes, Andrés Trapiello, Ana María Shua, entre muchos otros, hayan suscrito un manifiesto contra las cancelaciones tras la exclusión de la escritora argentina en el Cultur-Alh de Granada.
“Sin pluralismo no hay cultura”, afirman los que expresaron su repudio a la cancelación de Harwicz, y siguen sumando firmas. “Este comunicado no exige compartir las opiniones de Ariana Harwicz (las negritas son del texto original). Exige algo anterior: que nadie sea apartado de la vida cultural por sostener ideas propias, y que ningún desacuerdo se convierta en una condena personal. Sin libertad para disentir no hay pensamiento. Sin pluralismo no hay cultura”.

El comunicado llega después de otro, en el que un grupo de autores que asisten al festival apoyaron la decisión de desinvitar a la escritora argentina. Firmada entre otros por la antropóloga feminista argentina Rita Segato, pusieron en cuestión “compartir un espacio público con quien ha hecho declaraciones en las que niega el genocidio que está llevando a cabo el Estado de Israel contra los palestinos, injuria a quienes nos oponemos al proyecto de aniquilación de todo ese pueblo, expresado reiteradamente por miembros del Gobierno de Israel y avala el exterminio”. El desacuerdo no tiene lugar en un festival que vende vanguardia, debate y libre intercambio de ideas.
En esa llamativa carta, de tono formal y firmada también por Lina Meruane, María Fernanda Ampuero, Brenda Navarro, Gabriela Wiener, Sabina Urraca y Ángelo Néstore, se afirma también lo siguiente: “Consideramos que la libertad de expresión es un valor central de la vida en sociedad, pero dicha libertad tiene límites tipificados por la ley: la injuria, la difamación y la incitación al odio, entre otras. En los años recientes y en esta coyuntura, Harwicz no solo ha descrito la práctica pacífica del boicot antisionista como ‘ataque antisemita’, plegándose acríticamente a la posición del gobierno israelí de igualar la religión judía con la ideología colonialista”. También afirman que toda institución cultural está en su legítimo derecho de “excluir a quienes entorpecen o exceden los límites de la libertad de expresión”.

El festival, que se promociona como “siete días de vanguardia”, ofrece 29 actos gratuitos entre los que se debatirán temas como “habitar la democracia” por parte de alguna de las firmantes de la carta que justifica impedir la presentación de Harwicz. “Basta de extorsión ideológica a la cultura”, escribió Harwicz en su último post, contando que Banville renunciaba. En tiempos de odio como motor de algoritmos, la cancelación de la escritora argentina funcionó como tiro por la culata. La convirtió en la gran protagonista del evento. La estrella en ausencia.




