Alba Torrens. (REUTERS/Annegret Hilse)

España se tiñe de bronce. En el peor escenario, contra Alemania, en su capital, las chicas de Miguel Méndez se han colgado la medalla en el Mundial femenino de Baloncesto. Después de acariciar el pase contra Estados Unidos en la semifinal, el metal no se podía escapar.

No iba a ser un partido plácido como el inaugural, cuando España se enfrentó a las germanas y arrasó (83-53) en el pabellón. Ya lo avisaba Raquel Carrera en la previa: “No es el mismo equipo. El torneo sigue avanzando, ellas han seguido creciendo como equipo. Nosotras también”.

Y así fue. Un partido de ida y vuelta, con Alemania pisando los talones hasta el último cuarto, cuando Iyana decidió que la medalla cogió el avión para España.

España salió que quería subir al podio desde el principio. Iyana Martín se hizo pronto con el control del partido a base de triples y asistencias a Awa Fam y Megan Gustafson. Tanto que obligó a pedir el primer tiempo muerto con un gran margen en el marcador (18-9).

No iba a haber mucho más punto que contar y las españolas se fueron al primer cuarto con un 25-14 que encaminaba a las mil maravillas el objetivo de la tarde.

Sin embargo, en el segundo cuarto, Nyara Sabally empezó a encontrar soluciones cerca del aro y Alexis Peterson fue recortando diferencias para recortar distancias (25-21), obligando a Miguel Méndez a parar el partido ante el avance alemán.

Una vez más, la respuesta salió de Iyana, que a base de triples desde la esquina volvía a poner tierra de por medio en el marcador. Después apareció Raquel Carrera, decisiva en los minutos finales del cuarto con una canasta y un 2+1, aunque Alemania no soltó la presa: un parcial de 8-18 le permitió firmar el empate a 33.

Iyana Martin. ( REUTERS/Maryam Majd)

España resistió el golpe con Carrera de nuevo protagonista y un nuevo 2+1 de Iyana Martín, y llegando al descanso con una renta corta pero suficiente (40-36).

La vuelta de vestuarios empezó también torcida para los intereses españoles. Un triple de Leonie Fiebich puso el 40-39 y, por primera vez en todo el partido, Alemania olió de verdad la posibilidad de darle la vuelta al electrónico.

Maite Cazorla respondió con otro triple para frenar el golpe (43-39) y, a partir de ahí, España volvió a coger aire: Raquel Carrera encadenó varias canastas seguidas, entre ellas otro 2+1 y un aro pasado en transición, mientras Iyana Martín seguía repartiendo juego a placer.

España recuperaba la renta de 10 puntos que había tenido en el primer cuarto y de nuevo, tiempo muerto. Ahora sí España estaba cómoda en la pista. A la vuelta, Alemania sacó la artillería pesada y empezó a ganar los emparejamientos (58-51). Sin embargo, el partido iba por donde Iyana quería.

Raquel Carrera. (REUTERS/Maryam Majd)

El cuarto y definitivo asalto arrancó con la selección pisando el acelerador. Iyana rozaba el doble-doble y España sacaba una ventaja de +20 que no iba a dejar escapar. El bronce se podía sentir ya en la mano.

Maite se sumaba a la fiesta de Iyana desde la línea de tres, que iba a completar un partidazo redondo. España es de bronce (81-58) y lo ha hecho en tierra hostil, en la cancha de la anfitriona, y anunciando al mundo que esta nueva generación de baloncesto ha venido para quedarse en lo más alto.