Imagen de archivo de una aeronave militar MV-22B Osprey del Cuerpo de Marines de Estados Unidos se aproxima a la embajada de Estados Unidos durante un simulacro de evacuación aérea, en Caracas, Venezuela, 23 de mayo, 2026. REUTERS/Leonardo Fernández Viloria

La incorporación de una aeronave MV-22B Osprey de Estados Unidos a las operaciones militares en Alto Punino, en la provincia amazónica de Orellana, introduce una nueva capacidad en la ofensiva que Ecuador mantiene contra los Comandos de la Frontera, una estructura armada vinculada a las disidencias de las antiguas FARC y señalada por las autoridades como parte de la red criminal que opera alrededor de la minería ilegal.

El apoyo estadounidense fue confirmado por las Fuerzas Armadas de Ecuador, que informaron que la aeronave reforzará las capacidades de movilidad, transporte y logística de las unidades desplegadas en esta zona de difícil acceso. La elección del Osprey resulta particularmente relevante por las condiciones geográficas del escenario donde se desarrolla la operación: una extensa área amazónica con limitadas vías terrestres y donde los grupos armados han construido redes de apoyo vinculadas con actividades ilícitas.

El MV-22B es un convertiplano que combina características de un helicóptero y un avión. Puede despegar y aterrizar verticalmente, lo que le permite operar sin necesidad de una pista convencional, y posteriormente desplazarse a mayores velocidades y distancias que un helicóptero tradicional. En Alto Punino, las Fuerzas Armadas ecuatorianas prevén utilizar esta capacidad para transportar personal, equipos y carga hacia los puntos donde se concentran las operaciones.

Osprey en la Amazonía ecuatoriana

La presencia de la aeronave ocurre después de una operación ejecutada el 6 de septiembre en la que las Fuerzas Armadas desmantelaron tres campamentos atribuidos a los Comandos de la Frontera. La intervención, realizada con información de inteligencia militar, dejó nueve personas aprehendidas y permitió localizar instalaciones con capacidad para albergar a más de 60 personas.

En los campamentos fueron encontrados fusiles, municiones, cápsulas detonantes, radios de comunicación, antenas Starlink, un dron, uniformes y chalecos con distintivos de la organización, además de generadores eléctricos y equipos utilizados para mantener la infraestructura en funcionamiento. La cantidad de recursos hallados evidenció una capacidad logística que iba más allá de una instalación temporal en medio de las zonas de explotación minera ilegal.

Alto Punino se ha convertido en uno de los territorios más sensibles para la seguridad ecuatoriana. La zona está atravesada por la expansión de la minería ilegal y por la presencia de grupos armados que aprovechan las dificultades de acceso y las rutas fluviales para mantener sus operaciones.

El lugar adquirió una dimensión aún mayor después de la emboscada registrada durante una operación militar anterior, en la que murieron once militares ecuatorianos. Ese ataque convirtió a Alto Punino en uno de los principales símbolos de la expansión de estructuras armadas vinculadas con actividades criminales transnacionales en la Amazonía y llevó al Gobierno de Daniel Noboa a intensificar las acciones contra los grupos que operan en el sector.

En ese contexto, la llegada del Osprey no supone, según la información oficial disponible, la participación directa de militares estadounidenses en combates terrestres. El apoyo anunciado por las Fuerzas Armadas está concentrado en movilidad, transporte y logística, capacidades especialmente relevantes para sostener operaciones prolongadas en territorios remotos.

La aeronave ayudará a operaciones militares contra disidencias, minería ilegal y narcotráfico

La cooperación se produce además en un momento de mayor acercamiento entre Ecuador y Estados Unidos en asuntos de seguridad y defensa. Las Fuerzas Armadas ecuatorianas han presentado el apoyo de la aeronave como parte de los mecanismos de cooperación con países aliados para enfrentar a organizaciones criminales y fortalecer la capacidad operativa de sus unidades.

La presencia del Osprey también coincide con una ofensiva más amplia contra las estructuras criminales ecuatorianas y transnacionales. Mientras las fuerzas ecuatorianas mantienen operaciones en la Amazonía contra organizaciones vinculadas con minería ilegal y grupos armados, Estados Unidos ha incrementado sus acciones regionales contra redes relacionadas con el narcotráfico.

Para Ecuador, el despliegue de esta aeronave en Alto Punino representa así algo más que la llegada de un nuevo recurso aéreo. Su participación revela la importancia estratégica que ha adquirido una zona donde confluyen minería ilegal, control territorial y organizaciones armadas.