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Estas son las cáscaras de los quesos que se pueden comer, según expertos: los trucos para aprovecharlas

Un dato que pocos saben es que, en la mayoría de los casos, las cáscaras los quesos se pueden comer. Muchas veces se le pone freno a la tentación de llevárselas a la boca por temor a sufrir algún problema digestivo, perdiéndose un verdadero manjar. Además de comerlas directamente, según los expertos

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Estas son las cáscaras de los quesos que se pueden comer, según expertos: los trucos para aprovecharlas

Un dato que pocos saben es que, en la mayoría de los casos, las cáscaras los quesos se pueden comer. Muchas veces se le pone freno a la tentación de llevárselas a la boca por temor a sufrir algún problema digestivo, perdiéndose un verdadero manjar. Además de comerlas directamente, según los expertos hay otras maneras de aprovecharlas.

Lo más común es que la corteza del queso quede apartada en un costado del plato, porque existe el prejuicio instalado de que no son comestibles. Sin embargo, en muchos casos se forma de manera natural, forma parte del alimento y es apta para el consumo.

En este punto es fundamental distinguir entre cáscaras naturales y artificiales. Las primeras se forman en el proceso de elaboración y maduración del queso, sin que se agregue ningún producto químico. Estas son las que se pueden comer sin ningún problema.

El otro tipo de cáscara es la que se agrega en la fabricación con ingredientes como ceras, parafinas, plásticos u otros recubrimientos artificiales que tienen como objetivo proteger al queso. Estas son las que no se pueden ingerir y como ejemplo se pueden citar edam, gouda y cheddar.

Estas son las cáscaras de quesos que se pueden comer

Los expertos aclaran que entre las cortezas naturales comestibles se encuentran las de los quesos blancos y cremosos, que tienen una capa blanca característica. Dos ejemplos clásicos son el brie y el camembert.

En estos embutidos la superficie se va formando de manera espontánea por la aparición de moho. Su textura es suave y el sabor está potenciado, resultando bastante más intenso que el del queso en sí.

No todas las cáscaras de queso son comestibles. Los expertos aclaran cuáles se pueden comer y las mejores formas de aprovecharlas. Foto: Freepik.
No todas las cáscaras de queso son comestibles. Los expertos aclaran cuáles se pueden comer y las mejores formas de aprovecharlas. Foto: Freepik.

Según los que saben, en estos quesos la cáscara no sólo se puede comer, sino que forma parte esencial de la experiencia de degustar el queso.

Pero también hay quesos más duros que tienen una cáscara comestible, como el provolone. En este caso, la corteza es fina y natural, pero se debe poner atención en que haya sido elaborado y conservado correctamente.

El queso parmesano es otro que se puede aprovechar íntegramente porque su cáscara es natural y no tiene contiene plástico ni parafina. Sin embargo, puede no ser agradable porque se pone demasiado dura.

Los trucos para aprovechar las cáscaras

Además de comerlas directamente, hay otras maneras de aprovechar las cáscaras. Por ejemplo, sumarlas a preparaciones de cocción larga, como salsas, sopas y guisos. En estos casos, el calor va liberando su aroma e impregnando su intenso sabor al plato.

Una manera de aprovechar la cáscara de los quesos duros y semiduros es rallarlos íntegramente. Foto: Freepik.
Una manera de aprovechar la cáscara de los quesos duros y semiduros es rallarlos íntegramente. Foto: Freepik.

Los expertos aconsejan varias formas de aprovecharlas:

  • Rallarlas y utilizarlas como complemento en pastas, risottos, polenta, papas o verduras al horno. Aporta un sabor más intenso que la parte interna.
  • Hacer un polvo de queso: se pueden secar bien, cortarlas en pedacitos pequeños y procesarlas hasta obtener un polvo. Esto sirve para condimentar pastas, arroz o ensaladas.
  • Freírlas: El calor las ablanda y puede generar una textura más tierna y sabrosa. Es una técnica especialmente utilizada con cortezas de quesos duros italianos.
  • Cocinarlas al horno: hay que trozarlas y llevarlas al horno hasta que se doren. Quedan crocantes y se pueden agregar en ensaladas o pastas.
  • Sumarlas a una salsa de queso. Se puede usar mientras se calienta la salsa y luego retirarla antes de servir. 

Leé también: Basta de desperdicio: cómo reutilizar la cáscara del queso

El panorama cambia completamente cuando se trata de cortezas artificiales. Algunos quesos son recubiertos con parafina, ceras, materiales plásticos o películas protectoras para evitar la pérdida de humedad, protegerlos durante el transporte y controlar su maduración.

La forma más simple de determinar si una cáscara de queso se puede comer es fijarse si es natural o artificial. Las primeras, si fueron bien conservadas, se pueden comer siempre. En cuanto al segundo grupo, la presencia de parafina, cera o plástico hace que no sean comestibles.

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