Un dron derribado este 15 de septiembre en Lituania por un avión de la OTAN y un helicóptero danés atacado con bengalas desde el mar Báltico constituyen las últimas agresiones atribuidas a Rusia por parte de las autoridades europeas. Ambos hechos avivan el temor en Occidente a que la guerra en Ucrania se amplifique en territorio de la OTAN, un día después de que el líder de la alianza militar prometiera más ayuda a Kiev si el Kremlin continuaba su escalada en Europa del Este.