
El Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene la alerta por El Niño Costero, anticipando una magnitud extraordinaria en Perú entre septiembre de 2026 y enero de 2027. Según el comunicado oficial N° 15-2026, existe una alta probabilidad de que este persista hasta el verano de 2027, con una magnitud extraordinaria de septiembre de 2026 a enero del próximo año y un periodo fuerte o extraordinario durante febrero y marzo.
En la región Niño 1+2, correspondiente a la costa del Pacífico ecuatorial oriental, la probabilidad de que El Niño Costero alcance una magnitud extraordinaria se mantiene alta. En la región Niño 3.4 (Pacífico ecuatorial central), también se prevé una alta probabilidad de que el fenómeno alcance una magnitud muy fuerte entre septiembre de 2026 y enero de 2027.
El ENFEN indica que durante el trimestre septiembre-noviembre de 2026, las temperaturas del aire se mantendrán muy por encima de lo normal en toda la costa peruana, con una alta probabilidad de que se establezcan nuevos récords. Para la costa norte, se anticipan lluvias con valores superiores a lo normal, lo que podría provocar precipitaciones de débil a moderada intensidad desde noviembre.

A pesar de este pronóstico, se espera que los ríos de la región del Pacífico mantengan sus caudales dentro de los rangos normales. En el ámbito marino, se prevé que el stock de anchoveta norte-centro permanezca replegado hacia la franja costera, mientras que en la costa central los ejemplares asociados a aguas ecuatoriales y oceánicas, junto a las especies litorales de la zona norte, continuarán desplazadas hacia el sur de su distribución habitual.
El comunicado de ENFEN recomienda a los tomadores de decisiones considerar los escenarios de riesgo, adoptando medidas para la reducción de desastres y para la respuesta ante peligros inminentes, en función de los avisos meteorológicos y pronósticos estacionales vigentes.
“Ya estamos en condición”
Abraham Levy, conocido como el ‘hombre del tiempo’, indicó que el Perú ya se encuentra en condiciones de un El Niño extraordinario, comparando la situación actual con los eventos históricos de 1982-83 y 1997-98.
“Tenemos instrumentos y metodologías debidamente utilizadas. Son los eventos de 1982-83 y de 1997-1998. El actual evento encaja en ese lote. Ya estamos en condición de Niño extraordinario”, afirmó Levy en Canal N.

El especialista explicó que, en términos climáticos, entre mayo y noviembre son meses secos en Perú, con el grueso de lluvias registrándose entre diciembre y abril.
El Niño Costero afecta la franja costera y los valles adyacentes, como el valle del Rímac, desde la punta en el Callao hasta Matucana. “Hasta ahí puedo llegar a sentir los impactos. Desde Ticlio hacia atrás, hacia el océano Atlántico, es casi toda la sierra y selva. El impacto no es del Niño costero, el impacto es del llamado Niño global”, detalló Levy.
Advertencias oficiales
El ministro de Defensa, Rafael Belaunde, subrayó la importancia de la alerta emitida por el ENFEN, resaltando que las condiciones oceánicas y atmosféricas analizadas por la comisión multisectorial justifican las previsiones de un Niño Costero de magnitud extraordinaria.
Según el comunicado, las temperaturas y lluvias previstas para los próximos meses obligan a mantener la alerta y a prepararse para escenarios de impacto significativo, especialmente en la costa norte y central.

El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) y otras agencias involucradas han insistido en la necesidad de que las autoridades y la población adopten medidas preventivas y acciones inmediatas ante la alta probabilidad de lluvias intensas y temperaturas extremas, que pueden generar riesgos para la infraestructura, los recursos hídricos y la seguridad alimentaria.
Impacto en sectores clave
Entre los impactos más relevantes se encuentra el desplazamiento del stock de anchoveta, que podría afectar la actividad pesquera, así como el incremento del riesgo de inundaciones y deslizamientos en zonas vulnerables. El ENFEN reitera la urgencia de que las entidades responsables implementen acciones de reducción de riesgos y preparen la respuesta ante potenciales emergencias.
La vigilancia continuará en las próximas semanas, con actualizaciones periódicas basadas en los monitoreos meteorológicos y oceanográficos, y se enfatiza la importancia de mantenerse informados a través de los canales oficiales.