
La Sociedad Americana de Hematología (ASH) publicó nuevas recomendaciones para diagnosticar la deficiencia de hierro que elevan los valores de ferritina que se consideran compatibles con reservas insuficientes. El cambio apunta a reconocer el problema antes, incluso cuando aún no se desarrolló anemia, y contempla diferencias según la edad, el embarazo, el sangrado menstrual o la presencia de inflamación.
Las directrices de 2026 fueron publicadas en la revista científica Blood Advances tras una revisión de estudios disponibles hasta julio de 2025. El panel multidisciplinario de ASH, que incluyó la participación de una persona con experiencia como paciente, elaboró cinco recomendaciones para orientar las decisiones clínicas en distintos entornos de atención.
Qué es la ferritina y por qué importa el umbral

La ferritina es una proteína que almacena hierro y su medición en sangre permite estimar las reservas disponibles en el organismo. Hasta ahora, los valores de referencia utilizados para identificar una deficiencia variaban entre centros de salud y poblaciones, lo que podía dificultar diagnósticos tempranos.
Las nuevas guías proponen límites más altos en varios grupos. Esto implica que algunas personas cuyos resultados antes podían considerarse dentro de parámetros aceptables ahora podrían cumplir criterios de deficiencia de hierro, en especial si estaban cerca de los cortes previos.
“La deficiencia de hierro y la anemia ferropénica se encuentran entre las afecciones médicas más comunes, pero a la vez más desatendidas a nivel mundial”, sostuvo Robert S. Negrin, presidente de la ASH. Según la entidad, muchas personas atraviesan meses o años con fatiga, debilidad, mareos o problemas de concentración antes de recibir un diagnóstico.
Los nuevos valores de ferritina cambian según la edad y el riesgo

Las recomendaciones de la ASH establecen los siguientes umbrales de ferritina sérica para diagnosticar deficiencia de hierro:
En niños de 9 meses a 4 años, se considera deficiencia una ferritina de 20 ng/mL o menos. En adultos, personas menstruantes y embarazadas, el valor de referencia es de 30 ng/mL o menos. En grupos de mayor riesgo, entre ellos quienes presentan sangrado menstrual abundante y embarazadas con anemia, el umbral llega a 50 ng/mL o menos. En adultos con inflamación asociada a cáncer, enfermedad inflamatoria intestinal o infecciones, entre otras condiciones, se plantea deficiencia con una ferritina inferior a 100 ng/mL o una saturación de transferrina inferior al 20%.
La saturación de transferrina es un indicador de la proporción de hierro que circula unido a esa proteína transportadora. Su evaluación cobra relevancia cuando existe inflamación, porque la ferritina puede aumentar como respuesta inflamatoria y no reflejar con precisión la disponibilidad de hierro.
La falta de hierro puede existir antes de la anemia

El hierro es necesario para producir hemoglobina, la molécula de los glóbulos rojos que lleva oxígeno desde los pulmones hacia los tejidos. Cuando las reservas disminuyen, puede haber falta de hierro sin que todavía se alteren los valores de hemoglobina ni se cumplan criterios de anemia.
Por eso, las nuevas recomendaciones ponen el foco en la deficiencia de hierro independientemente de la presencia de anemia. Si el déficit avanza sin diagnóstico ni tratamiento de su causa, puede derivar en anemia ferropénica, que reduce la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre.
La ASH estimó que la deficiencia de hierro afecta a una de cada tres personas en el mundo. La entidad también indicó que muchos cuadros pasan inadvertidos en poblaciones de riesgo debido a la falta de criterios homogéneos y a las limitaciones de las pruebas de detección.
“Estos umbrales actualizados de ferritina ofrecen una guía clara en un área donde no existía consenso”, afirmó Jacquelyn M. Powers, presidenta del comité que elaboró las directrices y jefa de hematología del Texas Children’s Hospital, en Estados Unidos.
La inflamación puede modificar la lectura de los análisis

La interpretación de la ferritina requiere una atención especial en personas con procesos inflamatorios. En esos cuadros, la proteína puede elevarse aunque las reservas de hierro sean insuficientes, por lo que un resultado que no parezca bajo no siempre descarta el déficit.
Por esa razón, las guías incluyen un umbral de ferritina inferior a 100 ng/mL para adultos con inflamación y suman la saturación de transferrina como parámetro alternativo. Entre las condiciones contempladas figuran el cáncer, las enfermedades inflamatorias intestinales y las infecciones.
La recomendación no reemplaza la evaluación clínica. La historia médica, la presencia de síntomas, los antecedentes de pérdidas de sangre, la alimentación, otros análisis de laboratorio y el examen físico forman parte de la interpretación que debe realizar un profesional de salud.
El cansancio y la falta de aire son señales posibles, pero no específicas

Como informó Infobae en una nota anterior, sobre los síntomas de la deficiencia de hierro, el cansancio persistente, la debilidad, la palidez, la falta de aire, los dolores de cabeza y la dificultad para concentrarse pueden aparecer cuando las reservas son bajas. También se describieron sensación de frío, uñas frágiles y caída del cabello.
Sin embargo, esas manifestaciones no permiten confirmar el diagnóstico por sí solas, ya que pueden responder a múltiples causas. Algunas personas tampoco presentan síntomas, aun con niveles de hierro reducidos.
La misma nota señaló que la deficiencia de hierro puede preceder a la anemia y que no debe tratarse mediante suplementos sin indicación médica. Un exceso de hierro también puede resultar perjudicial y, además, el déficit puede ser la señal de una pérdida de sangre o de otra condición que requiere estudio.
El embarazo, la menstruación y los problemas digestivos elevan el riesgo

Los niños pequeños, las personas con menstruaciones abundantes y las embarazadas están entre las poblaciones priorizadas por las recomendaciones de la Sociedad Americana de Hematología. Durante el embarazo aumentan los requerimientos de hierro, mientras que el sangrado menstrual puede reducir las reservas de forma sostenida.
También deben considerarse las enfermedades gastrointestinales que afectan la absorción, las restricciones dietarias, las pérdidas de sangre y algunas enfermedades crónicas. En el caso de adultos con inflamación, las guías ofrecen criterios específicos justamente por las dificultades que plantea la ferritina en esos escenarios.
Otra nota de Infobae abordó cómo la alimentación se vincula con el hierro. Ese artículo explicó que el hierro hemo, presente en alimentos de origen animal, suele absorberse con mayor facilidad que el hierro no hemo de fuentes vegetales. También indicó que la vitamina C puede favorecer la absorción de este último, mientras que el té, el café y algunos productos ricos en calcio pueden interferir cuando se consumen junto con alimentos o suplementos de hierro.
Las guías se concentran en el diagnóstico y la ASH prevé recomendaciones de tratamiento para 2027

Las directrices se centran en identificar la deficiencia de hierro con parámetros más precisos. No indican un tratamiento único ni sustituyen la consulta individual, ya que la conducta médica depende de la causa, la gravedad, la edad, el embarazo, las enfermedades asociadas y los resultados de laboratorio.
La ASH prevé publicar en 2027 nuevas recomendaciones dedicadas al tratamiento de la deficiencia de hierro. Hasta entonces, las guías actuales buscan que los análisis de ferritina y los estudios complementarios permitan detectar antes los casos que habían quedado fuera de los criterios diagnósticos.



