La familia de Camila Agustina Vecchiarello, la joven rosarina de 26 años asesinada a puñaladas en Barreal, San Juan, habló públicamente este lunes, un día después del brutal crimen. Según revelaron sus allegados, Camila habría denunciado previamente una situación de violencia de género en Salta.
El hermano de la víctima, Hernán Vecchiarello, y una tía de la joven fueron quienes dieron más precisiones sobre cómo era el vínculo entre ambos y los antecedentes que existían.
De acuerdo con sus declaraciones al medio local El Tres, la familia reclamó por las dificultades para el traslado del cuerpo de Camila desde San Juan hasta Rosario. Hernán fue contundente. “Hay una madre que está desesperada, esperando que traigan a su hija”, afirmó en declaraciones recogidas por el canal rosarino. El hermano insistió en que el regreso debe realizarse por vía aérea, tal como habían viajado ellos hacia San Juan al enterarse de la noticia, y cuestionó que se evalúe un traslado por tierra dado el tiempo que demandaría. La madre de Camila, según precisó, también atraviesa un estado de salud delicado.
Mientras se desarrollaba esa entrevista, el padre de la joven y otro de sus hermanos ya estaban en camino: su vuelo a San Juan partía alrededor de las 13 de este lunes, con destino a acompañar el proceso judicial y sumarse a las movilizaciones que se estaban convocando en Calingasta.

Otro de los planteos que hizo la familia fue la falta de contacto institucional. Según señalaron, hasta el momento en que brindaron la entrevista, ni Gendarmería Nacional ni la Policía de San Juan se habían comunicado con ellos de manera oficial para informarles sobre lo ocurrido. “Que se haga justicia cuanto antes y que venga el cuerpo de mi hermana cuanto antes a la ciudad de Rosario”, expresó Hernán.
Pero el elemento que agrega una dimensión nueva al caso fue aportado por la tía de Camila. La mujer aseguró que la joven había denunciado previamente un episodio de violencia de género cuando la pareja aún vivía en Salta. Según su relato, compañeras de Camila en la formación habían advertido una situación que, según sus palabras, “no cerraba”, y que eso habría derivado en una marcha protagonizada por ese grupo de mujeres en la provincia norteña. La familiar también indicó que Camila habría sufrido violencia psicológica y manipulación por parte de su pareja, según lo que le transmitieron esas compañeras.
La familia tomó conocimiento de esos antecedentes a través de un canal informal: una compañera de Camila encontró a un familiar de la joven al buscar su apellido en redes sociales y estableció contacto a partir de ese hallazgo. Desde ese momento, empezaron a conocer detalles sobre lo que supuestamente había ocurrido en Salta.
Hasta el momento, esos señalamientos corresponden únicamente al testimonio público de la familia y no existe confirmación oficial de que exista una denuncia previa incorporada a la investigación que tramita en San Juan. Mientras tanto, los hechos del fin de semana ya están en manos de la Unidad Fiscal de Instrucción (UFI) Delitos Especiales. El fiscal Adolfo Díaz y el ayudante fiscal César Recio conducen la pesquisa. El hecho fue calificado preliminarmente como femicidio.
El detenido es Carlos Gonzalo Riveros, de 25 años, esposo de Camila y oriundo de Tartagal, Salta. Ambos habían llegado a Barreal meses atrás como aspirantes al Escuadrón Barreal de Gendarmería Nacional, ninguno de los dos era todavía miembro activo de la fuerza. Sin embargo, sus situaciones dentro del instituto eran muy distintas: Camila avanzaba en la formación, mientras que Riveros había sido separado del programa al no superar las exigencias requeridas.
El domingo, alrededor de las 12:30, el personal policial ingresó al departamento que la pareja alquilaba en calle Cordillera de Ansilta 48, complejo N°5. Encontraron a Camila en el suelo del dormitorio, cubierta con una manta, con múltiples heridas de arma blanca. El médico legista constató alrededor de nueve heridas cortopunzantes: las letales, en el cuello, le provocaron un shock hipovolémico; el resto estaban dirigidas al rostro. Los cortes hallados en sus manos fueron interpretados como lesiones defensivas. Junto al cuerpo estaba Riveros, inconsciente pero con signos vitales, con marcas visibles de haber intentado atentar contra su propia vida. Fue atendido en el hospital municipal y recibió el alta a las 17:30. Horas después, un juez de Garantías ordenó su detención. Permanece alojado en la División Delitos de la Central de Policía.
Entre los elementos secuestrados en la escena figuran dos cuchillos con sangre —presuntas armas del crimen—, dos teléfonos celulares y diversas prendas de vestir. Sobre la mesa del comedor, los peritos también encontraron una carta escrita presuntamente por Riveros en la que pedía disculpas a su familia y a la de Camila por lo que les había hecho a ambos.
Los vecinos del complejo aportaron datos clave para reconstruir la cronología. La pareja había regresado al departamento cerca de las 23 del sábado 12 de septiembre. Aproximadamente a la 01:30 de la madrugada, uno de los vecinos declaró haber escuchado el grito de una mujer. Los investigadores consideran que ese fue el momento del ataque, coincidente con la data de muerte que establecieron los médicos forenses.
La noche del domingo, Barreal se llenó de velas. Una multitud marchó desde la Plazoleta Almirante Brown hasta el Instituto de Formación de Gendarmes Félix Maniflor bajo la consigna “Ni Una Menos”. La frase que se repitió fue una sola: “No estamos todas, nos falta Camila”. Familiares de la joven también difundieron mensajes en redes sociales en los que instaron a otras mujeres a no silenciar situaciones de violencia y a pedir ayuda




