
El fenómeno El Niño está ingresando en septiembre a una fase de magnitud extraordinaria en la región Niño 1+2, la categoría más alta dentro de la escala que mide las anomalías de temperatura en el océano Pacífico. Así lo confirmó a la agencia Andina el especialista del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), Nelson Quispe, quien precisó que este salto de intensidad no implica que las lluvias severas comiencen de inmediato en el litoral peruano.
Según explicó Quispe a Andina, la clasificación del fenómeno depende de las anomalías registradas en la temperatura superficial del mar: un evento débil corresponde a valores de entre 0,5 y 1,3 grados Celsius (32,9 y 34,3 grados Fahrenheit) por encima de lo normal; uno moderado, de 1,3 a 2,1 grados Celsius (34,3 a 35,8 grados Fahrenheit); uno fuerte, de 2,1 a 3,5 grados Celsius (35,8 a 38,3 grados Fahrenheit); y la categoría extraordinaria, cuando se superan los 3,5 grados Celsius (38,3 grados Fahrenheit). “Ahora en septiembre estamos entrando” a ese nivel, sostuvo el especialista.
El vocero del Senamhi identificó un segundo indicador, distinto al de las anomalías, que resulta determinante para anticipar las lluvias: la temperatura absoluta del mar. Cuando el agua superficial cercana a la costa alcanza o supera los 26 grados Celsius (78,8 grados Fahrenheit), se favorece la formación de nubes de gran desarrollo y, en consecuencia, las precipitaciones. “Si estás por encima de los 26, lo más probable es que sí tengas lluvias”, resumió Quispe en diálogo con Andina.

Calor aún no llegal a la costa peruana
Ese umbral de 26 grados Celsius se registra en la actualidad principalmente en el Golfo de Guayaquil y en un sector reducido de Tumbes, sin extenderse aún de forma significativa sobre el litoral peruano. De acuerdo con los pronósticos citados por el especialista, esta franja de agua cálida se desplazaría hacia el sur en las próximas semanas: en noviembre alcanzaría Tumbes y Piura, y durante diciembre avanzaría hacia Lambayeque y La Libertad.
Ese desplazamiento marcaría el inicio de las primeras lluvias de consideración en la costa norte, aunque sin la intensidad característica de los meses pico. “Todavía nos da una chance”, afirmó Quispe a Andina, en referencia al margen de tiempo disponible para reforzar las medidas de prevención antes de que la intensidad de las precipitaciones aumente.
El proceso continuaría de forma gradual: las lluvias se incrementarían de manera progresiva hasta la primera semana de enero de 2027, momento a partir del cual las precipitaciones podrían adquirir mayor fuerza. En paralelo, las temperaturas del aire se mantendrían elevadas: durante el invierno se registraron anomalías de entre 6 y 10 grados Celsius (10,8 y 18 grados Fahrenheit) por encima de lo habitual, con picos de hasta 8 grados Celsius (14,4 grados Fahrenheit) en Tumbes y Piura. Para los próximos meses, las máximas podrían llegar a entre 37 y 38 grados Celsius (98,6 y 100,4 grados Fahrenheit), con episodios puntuales cercanos a los 40 grados Celsius (104 grados Fahrenheit) en enero.

¿Cuál será el impacto en el país?
Quispe diferenció los efectos del Niño Costero, asociado a la región Niño 1+2, de los que genera el llamado Niño Global, vinculado al calentamiento en la región Niño 3.4. Mientras el primero tiene una influencia más directa sobre la costa peruana y favorece las lluvias en el norte, el segundo puede provocar un déficit de precipitaciones desde la zona central hacia el sur del país, así como en la Amazonía.
Uno de los datos que actualizó el pronóstico anterior es la duración proyectada de la fase extraordinaria: según explicó el especialista a Andina, esta condición se extendería durante todo el verano austral, es decir, los meses de enero, febrero y marzo de 2027, e incluso podría prolongarse durante las primeras semanas de abril antes de que las temperaturas comiencen a acercarse a valores neutrales.

Sobre lo que ocurriría después de ese período, Quispe pidió cautela, dado que todavía no existe certeza suficiente para determinar si el fenómeno será seguido por La Niña u otra condición climática. Por el momento, el especialista insistió en que la ventana previa al aumento de las lluvias debe emplearse para fortalecer las acciones de prevención en las zonas que podrían verse afectadas.