Un ciudadano de Nueve de Julio, una de las localidades bonaerenses ubicada sobre la ruta nacional 5, le escribió una carta abierta al presidente de YPF, Horacio Marín, en la que se refiere al impacto del desarrollo productivo, con un pedido muy específico.
El ingeniero civil Oscar Potetti plantea que el crecimiento proyectado de Vaca Muerta obliga a ampliar la discusión sobre la infraestructura logística del país y propone incorporar a la Ruta Nacional 5 dentro de ese análisis.
“Nuestro planteo es concreto: una autovía completa entre Mercedes y Santa Rosa, con calzadas separadas, cruces e intercambiadores a distinto nivel donde corresponda, colectoras y soluciones adecuadas para las travesías urbanas”, planteó en la misiva.
Al respecto, agregó: “Consideramos además que una obra de esta magnitud puede estructurarse mediante contratos independientes y frentes de trabajo simultáneos, haciendo técnicamente posible pensar su ejecución integral dentro de un horizonte del orden de 4 años”.
El planteo está dirigido a Marín, a partir de su preocupación por el volumen de arena y otros insumos que demandará el desarrollo de la formación neuquina y por la necesidad de evitar que el transporte se convierta en un límite para la expansión de la actividad.
Potetti sostiene que esa discusión puede darle una nueva dimensión a un reclamo histórico de la región centro del país: la transformación de la Ruta 5 en autovía entre Mercedes, en Buenos Aires, y Santa Rosa, en La Pampa.
Se trata de unos 500 kilómetros de un corredor que atraviesa una extensa zona agrícola, ganadera, industrial y comercial y que, pese a su importancia, mantiene buena parte de su trazado con un solo carril por sentido.
La propuesta contempla calzadas separadas, intercambiadores, colectoras y soluciones específicas para las travesías urbanas, con la posibilidad de ejecutar la obra mediante distintos contratos y frentes de trabajo simultáneos.

Uno de los principales argumentos de la carta es que el problema de la Ruta 5 no se limita al estado del pavimento, sino también a su capacidad y confiabilidad.
El tránsito pesado exige trabajos de mantenimiento que, en una ruta convencional, obligan a reducir la circulación y generan demoras.
En este contexto, según sostiene el ingeniero, una autovía permitiría mantener una mayor capacidad operativa durante las reparaciones, como así también ofrecería mayor seguridad y flexibilidad frente a un eventual aumento del flujo de cargas.
Así las cosas, el desarrollo de Vaca Muerta aparece como una oportunidad para reconsiderar el corredor desde una perspectiva nacional.
El autor aclara que no propone que la totalidad del transporte vinculado con la actividad petrolera deba utilizar la Ruta 5 y destaca como positivo que YPF analice alternativas ferroviarias y multimodales. Su planteo es que ferrocarril y autovía no deberían ser considerados proyectos excluyentes, sino partes de una estrategia logística integrada que permita acompañar el crecimiento energético.
La solicitud concreta a YPF es que sus equipos técnicos incorporen a la Ruta Nacional 5 dentro del estudio de los corredores que podrían resultar relevantes para Vaca Muerta durante la próxima década, evaluando su capacidad, seguridad y confiabilidad.
Potetti remarca que el pedido no implica una adhesión política ni está dirigido a respaldar a un gobierno en particular, sino que busca que el problema sea analizado desde una perspectiva estrictamente técnica.
La carta concluye con una advertencia de alcance nacional: Argentina enfrenta la posibilidad de convertir a Vaca Muerta en uno de los motores de su crecimiento energético, pero para aprovechar plenamente ese potencial deberá contar también con la infraestructura necesaria para transportar insumos y producción.
En esa mirada, la transformación de la Ruta 5 en autovía deja de ser solamente una demanda regional y puede convertirse en una pieza de una discusión más amplia sobre cómo preparar la infraestructura del país para una nueva escala productiva.




