La expectativa que se desató el lunes en Misiones ante la anunciada visita de “funcionarios nacionales” a la sede del INYM (Instituto Nacional de la Yerba Mater) se diluyó en cuestión de horas. Los enviados de Buenos Aires lejos estaban de llevar soluciones para ese sector productivo que vive una crisis que en buena medida fue provocada por el propio gobierno de Javier Milei, que desreguló por completo la actividad yerbatera. En Misiones existen unos 12 mil colonos que desde hace dos años cobran por la hoja verde menos de los que les cuesta producirla, y de allí tanta ansiedad ante al más mínimo atisbo de solución.
Pero tan irrelevante resultó ser el paso de los funcionarios de la Secretaría de Agricultura por la sede del INYM en Posadas, que ni siquiera la gacetilla oficial de ese organismo los menciona con nombre y apellido, echando una capa de piedad sobre los funcionarios que deberían pensar en cómo resolver la crisis y ni siquiera hablan de ella.
Y eso que ambos enviados nacionales tienen responsabilidad directa sobre este asunto. De hecho, ellos son nada menos que Martín Fernández, el jefe de Gabinete de Agricultura, y el subsecretario de Economías Regionales y de pequeños productores, Martín Giaccio, ambos heredados del fugaz paso de Juan Pazo como mandamás de la política productiva en el primer tramo del gobierno de Milei.
Pero no, la gacetilla del INYM, quizás de modo vergonzante, ni los menciona. Solo confirmó que “este martes 15 de septiembre, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) llevó a cabo una reunión extraordinaria de su Directorio en el marco de la visita de representantes del Gobierno Nacional a la sede del organismo”, y que, muy lejos de la realidad de las chacras misioneras, “la jornada de trabajo estuvo enfocada en exponer y profundizar los avances del proceso de modernización que impulsa la actual gestión del Instituto”.
¿No hablaron de la crisis entonces? No. Al parecer no. Hablaron de cosas mucho más importante para la burocracia reunida en torno a ese instituto nacional. Informó la gacetilla sobre algunas líneas de trabajo como:
- Los “avances” en la implementación en el INYM del sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE) para agilizar los trámites administrativos e institucionales.
- Los “avances” en la posibilidad de la firma de un convenio con el Senasa para articular acciones en la ejecución, fiscalización, registro, inspección y control de la materia prima y del cumplimiento del Código Alimentario Argentino en la Yerba Mate Elaborada.
- La posible “modernización” del esquema de estampillado virando de una estampilla que va físicamente adherida a los envases a un sistema de esquema de control digital basado en la adhesión de un sello codificado a los paquetes envasados, minimizando costos y garantizando mayor trazabilidad y control
- El “desarrollo” de un compendio normativo que regule en un solo cuerpo todas las normas dictadas por el Directorio del INYM relacionadas al sector yerbatero para depurar, consolidar, simplificar y transparentar las normativas vigentes.
Es decir, hablaron de avances, de modernización y de desarrollo, pero no para los productores de yerba.
Lo explicó bien la gacetilla que tuvo la cortesía de no mencionar a Giaccio y Fernández en medio de este menoscabo a la crisis de la economía regional: “El eje central de la presencia de las autoridades nacionales radica en su predisposición para trabajar en conjunto con el sector yerbatero, escuchar las inquietudes de los integrantes de la cadena y evacuar dudas sobre las herramientas de gestión que se están articulando”.




