
A dos años de su lanzamiento, los créditos en Valor Producto ya superaron los $67.000 millones otorgados a 440 productores agropecuarios de distintas regiones del país.
La herramienta, impulsada por el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), busca ofrecer mayor previsibilidad a las inversiones de largo plazo al establecer el repago de los préstamos en unidades vinculadas directamente con la producción.
La particularidad de este esquema es que las cuotas no se ajustan únicamente en pesos, sino que se expresan en productos representativos de cada actividad: litros de leche para los tambos y kilos de carne para los establecimientos ganaderos y porcinos.
De esta manera, el mecanismo apunta a reducir el impacto de la variación de precios sobre la capacidad de pago de los productores.
CÓMO SON LOS CRÉDITOS A VALOR PRODUCTO
Actualmente, la línea está disponible para los sectores ganadero, tambero y porcino, actividades que durante los últimos dos años mostraron una evolución favorable tanto en sus niveles productivos como en su inserción exportadora.
Según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, uno de los principales indicadores de la herramienta es que los préstamos otorgados hasta el momento no presentan mora.
La actividad ganadera recibió el 42% del total de los créditos otorgados, mientras que el 35% correspondió a tambos y el 23% restante al sector porcino. En términos territoriales, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires concentraron la mayor cantidad de operaciones.
En el caso de la ganadería, los fondos fueron destinados principalmente a la compra de vaquillonas, la retención de terneras y la alimentación.
El financiamiento acompañó así un período de fuerte dinamismo para la cadena de la carne vacuna, que durante los primeros cinco meses de 2026 alcanzó un récord de exportaciones, con un incremento del 46% en valor, hasta los USD 1.765 millones, y del 11% en volumen, con 332.207 toneladas equivalentes res con hueso.
“Para el sector porcino, en tanto, los créditos permitieron avanzar sobre obras de infraestructura, mejoras en los galpones y modernización de las instalaciones productivas. El financiamiento llegó en un momento de expansión de la actividad: durante el primer trimestre de 2026, la producción porcina registró un crecimiento interanual del 15,7%”, ampliaron desde la Secretaría.
En tanto, la lechería fue el primer sector en acceder a esta modalidad de financiamiento y concentró buena parte de las inversiones en tecnología. Entre los proyectos financiados aparecen robots de ordeño, sistemas de ordeño tipo calesita, collares de monitoreo y puertas de aparte.
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El proceso de tecnificación tuvo un crecimiento significativo en los últimos años. La cantidad de ordeñadores automatizados pasó de 370 unidades en 2023 a más de 550 en la actualidad, de acuerdo con los datos difundidos por la Secretaría de Agricultura.
La incorporación de tecnología, junto con las condiciones climáticas, también contribuyó a una mejora de los niveles productivos. Entre enero y diciembre de 2025, la producción de leche superó los 11.600 millones de litros, alcanzando el mayor volumen de los últimos diez años.
HERRAMIENTA QUE BUSCA AMPLIAR SU ALCANCE
El esquema de Valor Producto tuvo además una nueva expansión durante la última Exposición Rural de Palermo, donde se anunció una ampliación de la línea para facilitar la incorporación de genética de alto valor en los rodeos. El objetivo es acompañar las inversiones necesarias para mejorar la calidad de la producción y fortalecer el posicionamiento de la carne argentina en los mercados internacionales.
“Mientras tanto, el financiamiento continúa vigente para los sectores que ya forman parte de la línea y desde el Gobierno analizan la posibilidad de sumar nuevas actividades de la agroindustria”, destacan en la cartera del Gobierno Nacional
Con más de $67.000 millones desembolsados y una cartera que, hasta el momento, no registra mora, el mecanismo busca consolidarse como una alternativa para financiar inversiones productivas de largo plazo con un esquema de repago vinculado directamente a la generación de ingresos de cada actividad.




