Observadores de la OEA piden paciencia mientras continúa el escrutinio electoral. (Foto: X/@OEA_oficial)

El domingo 4 de octubre, más de 26 millones de ciudadanos peruanos acudirán a las urnas en todo el territorio nacional para ejercer su derecho al voto en las Elecciones Regionales y Municipales 2026. Según las cifras oficiales del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC), la jornada definirá 13.148 autoridades subnacionales para el período gubernamental 2027-2030.

La observación internacional buscará evaluar de manera independiente el desarrollo de los comicios, desde la campaña y la logística hasta el cómputo de los votos. Las delegaciones acreditadas verificarán el cumplimiento de las normas, la equidad de la contienda y el ejercicio de los derechos civiles, sin intervenir en las funciones de los organismos electorales peruanos.

La elección incluye 25 gobernadores y vicegobernadores regionales, consejeros regionales, además de alcaldes y regidores de 196 provincias y más de 1.800 distritos. La magnitud del proceso requiere un despliegue logístico en todo el país y pone en juego cargos centrales para la administración local y regional.

Observadores de la Unión Europea y OEA ya se despliegan a nivel nacional para las Elecciones 2026. (Foto: Misión de Observación Electoral de la Unión Europea en Perú 2026)

El rol de la OEA y la Unión Europea

Las misiones de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE) reúnen a analistas políticos, expertos electorales, juristas y observadores de campo. Su tarea consiste en revisar el proceso electoral y constatar que se cumpla la normativa vigente.

Mediante un despliegue territorial descentralizado, las misiones monitorean las actividades previas y la jornada de votación. También observan el funcionamiento de las instituciones responsables de organizar y supervisar los comicios.

El acompañamiento de organismos internacionales permite documentar incidencias, registrar observaciones y elaborar evaluaciones sobre el desarrollo general de la elección.

La acreditación de observadores ante el JNE

El JNE es la entidad facultada por ley para otorgar credenciales oficiales a las delegaciones interesadas en supervisar los comicios. El procedimiento alcanza tanto a organizaciones de la sociedad civil peruana como a organismos extranjeros.

Entre los requisitos para obtener la acreditación figuran:

  • Presentación del plan de despliegue territorial y la nómina oficial de delegados.
  • Firma de un compromiso expreso de no injerencia, neutralidad y respeto absoluto a la soberanía del Estado peruano.
  • Declaración jurada de no afiliación a partidos políticos o candidaturas participantes en la contienda.

Tras verificar los antecedentes y el cumplimiento de los requisitos normativos, el pleno del JNE expide los pases de identificación. Estas credenciales permiten el ingreso a los locales de votación y a las sedes institucionales.

Observadores de la Unión Europea y OEA ya se despliegan a nivel nacional para las Elecciones 2026. (Foto: Misión de Observación Electoral de la Unión Europea en Perú 2026)

La supervisión de los sistemas informáticos de la ONPE

La observación también abarca la infraestructura digital de la ONPE. Los técnicos e ingenieros de las misiones internacionales asisten a simulacros del sistema informático electoral y revisan el software destinado al cómputo de resultados.

Las delegaciones pueden verificar los sistemas de transmisión de actas procesadas desde las Oficinas Descentralizadas de Procesos Electorales (ODPE), así como los protocolos de ciberseguridad. El objetivo es revisar las condiciones técnicas del procesamiento y la difusión de los resultados.

La presencia de auditores externos durante las “puestas a cero” de los servidores centrales permite constatar que los datos ingresados correspondan a la información consignada en las cédulas de votación.

Los informes y las recomendaciones para futuras reformas

Una vez finalizada la jornada electoral y el cómputo oficial, las misiones elaboran dos documentos: una declaración preliminar, que se presenta a los pocos días de los comicios, y un informe final exhaustivo.

En esos documentos, los observadores consolidan la información recogida en las mesas de sufragio, registran posibles incidencias o irregularidades y evalúan el desempeño institucional durante el proceso. El informe se entrega al Estado peruano, al JNE, a la ONPE y a las organizaciones políticas.

Las recomendaciones incluidas en los informes finales pueden orientar debates sobre reformas electorales en el Congreso de la República. Entre los temas que suelen abordar figuran la democracia interna de los partidos, el financiamiento público y privado de las campañas, la actualización de los padrones electorales, la equidad en el acceso a espacios publicitarios y el fortalecimiento del voto electrónico o la digitalización del escrutinio.