Graciela Borges recreó con inteligencia artificial una imagen de su encuentro con Paul Newman, una escena que remite al viaje que ambos realizaron en tren desde Buenos Aires hacia Mar del Plata en 1962, cuando asistieron al festival cinematográfico internacional de la ciudad balnearia.
La fotografía difundida presenta una versión en blanco y negro de los dos intérpretes en un interior de iluminación baja. Borges aparece a la izquierda, con el cabello oscuro recogido y un vestido de tono oscuro de cuello amplio. Mira fuera de cuadro, con el rostro apenas inclinado. A su lado, Paul Newman lleva esmoquin, camisa blanca y moño, mientras sostiene una copa con la mano derecha.
La composición centra los rostros de ambos artistas y deja en segundo plano a una tercera persona, parcialmente cubierta entre ellos. El encuadre recorta parte de los cuerpos y la copa en el borde inferior, y el fondo oscuro conserva la estética de una fotografía de época.
La referencia de la recreación es una imagen real tomada durante el traslado de la actriz argentina y la estrella estadounidense desde Buenos Aires a Mar del Plata. El viaje tuvo lugar en 1962, en ocasión del festival cinematográfico internacional que se realiza en esa ciudad.

En una entrevista con Carlos Polimeni para el programa La Medianoche con Carlos Polimeni, de Radio 10, la actriz recordó el vínculo con Newman y negó que hubiera sido sentimental. “Paul Newman era una persona divina, muy encantador, muy inteligente y sensible; yo tengo una foto con él, pero nosotros no tuvimos un romance”, afirmó en 2023.
La publicación elaborada con inteligencia artificial recupera así un recuerdo de aquel encuentro y lo traslada a una puesta visual distinta de la fotografía original. La escena vuelve sobre una conexión que Borges conserva entre los episodios de su trayectoria internacional.
Durante esa misma charla radial, Borges diferenció el recuerdo de Newman de sus encuentros con el músico británico. “Yo no tuve un romance con Paul McCartney, pero sí había salido varias veces por Londres con él y con amigos”, señaló.

La actriz añadió que guarda “un recuerdo divino de la ciudad”, al referirse a sus visitas a la capital británica. Sus declaraciones situaron esos vínculos en el marco de su carrera y de sus viajes fuera de la Argentina.
El paso de Paul Newman por el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, en 1962, también dejó una historia junto a Lidia Satragno, conocida como Pinky. La conductora y actriz tenía 27 años y era una de las figuras de mayor exposición de la televisión argentina. Newman, de 37, había viajado al país para presentar El buscavidas.
Pinky llegó a la ciudad para cubrir el encuentro para Canal 9, aunque atravesaba un momento personal difícil. Años después, relató a Mariana Fabbiani que la emisora buscaba que el viaje le sirviera para cambiar de aire. Un problema técnico con el enlace de transmisión la llevó a pensar en regresar de inmediato a Buenos Aires, pero finalmente se quedó.

Durante un almuerzo en el Golf Club, Newman pidió sentarse junto a Pinky y una amiga de ella. La conversación derivó en varios días de compañía durante las actividades del festival, según el relato de la conductora. Hablaron sobre cine, política y asuntos cotidianos; luego, caminaron por la ciudad y asistieron a distintos eventos.
Pinky contó que el actor encontraba en su presencia una forma de moverse con mayor tranquilidad entre el público. La popularidad de la figura televisiva argentina ayudaba a ordenar el entorno y a evitar que los admiradores se abalanzaran sobre él. Por eso, Newman la invitó a acompañarlo en sus compromisos durante la estadía.
Con el tiempo, la conductora definió aquel encuentro como una experiencia decisiva y afirmó que Newman le había salvado la vida, aunque no dio precisiones sobre el hecho. El episodio quedó asociado a los 15 días que compartieron en Mar del Plata, en el marco de la visita de una de las principales estrellas de Hollywood de esa época.




