El grooming es una de las amenazas más relevantes de la actual era digital. Se define como el acoso sexual virtual ejercido por un adulto hacia un menor de edad a través de internet. El agresor, utilizando perfiles falsos, manipulación psicológica y engaños, busca ganarse la confianza de la víctima para obtener material íntimo o pactar un encuentro físico. En la era de la hiperconectividad, las redes sociales, los videojuegos en línea y las aplicaciones de mensajería se convirtieron en las principales vías de acceso para estos delincuentes. El adulto se hace pasar por un chico o chica de la misma edad que la víctima, compartiendo supuestos gustos, música o pasatiempos similares, con el objetivo de generar confianza en la víctima. Sebastián García Amuchástegui, juez de control, se refirió al grooming como "el contacto telemático de un adulto hacia un menor en miras de menoscabar su integridad sexual".