Hace décadas era impensable bañarse aquí: las ciudades europeas que han recuperado sus ríos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

216.000 personas se bañaron en el Sena entre julio y agosto de 2026, un 20% más que en la temporada anterior, según el balance oficial difundido por la Ville de Paris. La cifra confirma que París completó, después de un siglo de prohibición, la recuperación de un río que hasta hace pocos años se consideraba peligroso para la salud humana.

La contaminación del Sena se agravó con la industrialización del siglo XIX, cuando aguas residuales y desechos se vertían directamente al cauce, lo que llevó a las autoridades a vetar el baño en 1923. El proyecto de descontaminación, debatido desde 1988, ganó impulso definitivo en 2016, cuando la entonces alcaldesa Anne Hidalgo lo convirtió en un eje central de la candidatura de la ciudad para los Juegos Olímpicos de 2024.

Un hombre lee un libro sentado al sol a orillas del río Sena, el lunes 25 de mayo de 2026, en París. (AP Foto/Michel Euler)

Pero no es el único río de Europa que está consiguiendo un nivel de salubridad para sus aguas. Otras administraciones públicas como las de Noruega, están intentando que diferentes ubicaciones en los fiordos alcancen un nivel de aguas apropiado. Incluso se ha popularizado en redes sociales el ejemplo del Rin en Basilea. Numerosos creadores de contenido ya han mostrado imágenes en las que muestran a suizos, y a ellos mismos, volviendo a casa después del trabajo en verano dejándose llevar por la corriente del río. Una forma perfecta de sobrellevar el calor de Europa.

El Sena recibió más de 100.000 bañistas

El informe de la Ville de Paris, publicado el 29 de agosto, detalla que los sitios de Bras-Marie, Bercy y Grenelle sumaron 120.000 bañistas en ocho semanas. A esa cifra se añadieron 51.000 personas en el bassin de la Villette y 12.000 en el Canal Saint-Martin, que adelantó su apertura en junio por una ola de calor. Cuatro piscinas exteriores municipales completaron el total de la temporada. Los sitios de Bras-Marie y Bercy debieron cerrar temporalmente a fines de julio por una contaminación con combustible, lo que obligó a un monitoreo adicional antes de reabrirlos al público.

Basilea mide el agua del Rin y confirma buena calidad microbiológica

En Basilea, el Laboratorio Cantonal de Basilea-Ciudad realizó 150 mediciones de calidad microbiológica del Rin durante 2025. En su informe, el organismo concluyó que “los resultados muestran un panorama favorable, con buen tiempo el agua de baño presenta una buena calidad microbiológica”, aunque advirtió que las lluvias elevan de forma rápida los indicadores fecales en el Rin, el Birs y el Wiese.

El organismo precisa que más del 97% de las aguas de baño evaluadas cumplen al menos con una calidad suficiente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A escala nacional, la Oficina Federal del Medio Ambiente (BAFU) sostiene en su sitio institucional que “prácticamente todos los ríos y lagos de Suiza son seguros para nadar en términos de calidad del agua”. El organismo precisa que más del 97% de las aguas de baño evaluadas cumplen al menos con una calidad suficiente. Suiza destina en promedio 230 dólares por habitante al año al tratamiento de aguas residuales, una de las inversiones per cápita más altas de Europa en la materia.

Copenhague desarrolló un sistema de alerta en tiempo real

Copenhague abrió en 2002 su primer baño público en el puerto, en el barrio de Islands Brygge, tras décadas de inversión en el tratamiento de aguas residuales. La ciudad, junto con el Instituto Hidráulico Danés (DHI), desarrolló un sistema de pronóstico que monitorea la concentración de bacterias Escherichia coli y enterococos y emite alertas automáticas cuando el agua deja de ser segura. Según el informe técnico del DHI, “hoy, la zona de baño del centro es un destino de ocio popular donde los visitantes pueden disfrutar con seguridad sin temor a contraer enfermedades transmitidas por el agua”.

Oslo reconoce que sus ríos urbanos aún no alcanzan la máxima calidad

Un impresionante fiordo en Noruega se extiende bajo un cielo cubierto.

El municipio de Oslo administra 23 puntos oficiales de baño en el fiordo y controla semanalmente la temperatura y la carga bacteriana en sitios como Solvik, Langøyene y Hovedøya, que cumplen los estándares europeos de agua de baño. Sin embargo, un informe municipal reciente sobre las ocho vías fluviales urbanas de la ciudad reconoce que “ninguna puede clasificarse con una calidad de agua ‘muy buena’”, y que solo el río Lysaker alcanza la categoría “buena”, mientras el resto se mantiene entre “moderada” y “mala” por la escorrentía urbana y el sistema de alcantarillado.