
La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a doce años de prisión a un hombre por abusar sexualmente de dos niñas de corta edad, hermanas entre sí, cuando se encontraban a su cuidado.
La madre de las menores se las dejaba --él trabajaba prestando servicios de limpieza en un bar donde ella y su esposo eran cocineros-- y entonces aprovechaba para masturbarse ante ellas, manosearlas y mostrarles pornografía.
La Sección Tercera de la AP le considera autor de dos delitos continuados de abuso sexual a menor de trece años sin penetración y con abuso de superioridad, en una sentencia que no es firme y contra la que cabe recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC).
Además de la pena de cárcel, la Sala le impone la prohibición de comunicar y acercarse a las víctimas durante ocho años y una medida de libertad vigilada tras su salida de prisión de siete años.
Y en concepto de responsabilidad civil, el ahora condenado deberá indemnizar a una de ellas en 30.0000 euros y en 20.000 euros a la otra, por el daño moral causado y por las secuelas psicológicas permanentes que sufren.
Según los hechos que se recogen en la resolución judicial, a raíz de la amistad surgida entre el sospechoso y el matrimonio, que no tenía a nadie a quien dejar a sus hijas mientras trabajaban, el enjuiciado se ofreció a cuidar de ellas, unas veces en casa de las pequeñas y otras en la suya.
Así las cosas, a lo largo de tres años, consciente de la "ventaja" de ser "amigo" de la familia y con la "confianza" que ello comportaba para una "mayor facilidad" en la realización de los hechos juzgados, abusó de las menores, que entonces tenían entre tres y cinco años la pequeña, y entre cinco y nueve la mayor.
ACTUABA POR SEPARADO.
El hombre actuaba "por separado", sin que una conociera lo que le había hecho a la otra. La sentencia relata distintos episodios en los que se masturbaba delante de las víctimas, les pedía que lo hicieran ellas, les realizaba tocamientos y les mostraba en el móvil páginas de pornografía.
Años más tarde, la más pequeña le contó lo sucedido a una amiga y esta se lo relató a su madre, quien a su vez lo puso en conocimiento de la progenitora de la menor. En un inicio, esta no denunció los hechos por el "grado de bloqueo y shock que sufrían sus hijas", pero más adelante sí lo hizo. La hija mayor denunció posteriormente, cuando ya había alcanzado la mayoría de edad.
Su actuación procesal "se vio afectada por su estado emocional, derivado del shock que le supuso enterarse de que su hermana había sido también víctima del procesado", señala la sentencia.
CREDIBILIDAD DE LAS MENORES
El tribunal ha llegado a la convicción de que así sucedieron los hechos tras escuchar el testimonio de las menores, el de su madre y el de las forenses y psicólogas que han tratado a las víctimas.
De la más pequeña, la que primero reveló los hechos, la Sala "cree lo que dice", aunque se trate de un testimonio prestado diez años después de que ocurrieran y pese a que tuvieran lugar cuando la niña contaba entre tres y cinco de edad: "Ha recordado y ha descrito algunos hechos por ella vividos y lo ha hecho con suficiente detalle".
En el caso de la mayor, explica el tribunal que su declaración también resulta "plenamente creíble" y añade que "ha tardado más en denunciar los hechos por vergüenza y porque se sentía culpable de lo que le pasó a su hermana por no haberlo dicho antes".
Finalmente, los magistrados han dudado de la penetración descrita por la pequeña, pues "no hay prueba objetiva" de la misma. "De haberla habido, por la desproporción de miembros, las lesiones causadas habrían sido de una magnitud tal que habrían provocado un gran dolor a la niña, dolor al que no se ha referido en ninguna de sus dos declaraciones, y que por la misma razón difícilmente hubieran sido dejadas de observar por la madre", señalan.
Por ello, "existiendo una duda seria respecto de la penetración, al no haber ningún tipo de corroboración periférica de entidad en relación con esa imputación", no cabe apreciar el tipo delictivo de abuso sexual con penetración.




