Hacía 85 años que el Atlántico no estaba tan calmado sin un solo huracán. Pero no es lo que vemos, es lo que está pasando justo debajo

El Atlántico ha llegado al momento en el que estadísticamente debería estar produciendo más huracanes, pero ocurre todo lo contrario: no ha formado ninguno. De hecho, hay que remontarse a 1941 para encontrar una temporada que llegara tan lejos sin un huracán y la actividad acumulada está en apenas el 7% de lo habitual. Ocurre que la imagen de un océano excepcionalmente tranquilo es engañosa. La misma atmósfera que está destruyendo las tormentas está permitiendo que debajo de ellas el Atlántico acumule calor y energía.

85 años sin ver nada igual. El 10 de septiembre marca tradicionalmente el pico de la temporada de huracanes del Atlántico, pero 2026 ha llegado hasta allí sin producir ninguno. Han aparecido cinco tormentas tropicales, pero todas se debilitaron antes de alcanzar los 119 km/h necesarios para convertirse en huracán.

Como decíamos, desde 1941 no se llegaba tan lejos en una temporada en semejante situación. Si se utilizan únicamente los registros fiables de la era moderna, el récord es todavía más claro: nunca desde que existe una vigilancia suficientemente completa del océano se había retrasado tanto la aparición del primer huracán. Y la anomalía no se limita al número de tormentas: la actividad ciclónica acumulada está en aproximadamente el 7% de lo normal para estas fechas.

Pensábamos que los 28 °C del Mediterráneo eran una maravilla para bañarse. Pero el calor acumulado en agosto se paga en septiembre
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