Las excavaciones que la Diputación de Pontevedra desarrolla en el convento de Santa Clara han permitido localizar un segundo cerebro saponificado en uno de los tres enterramientos investigados en el coro bajo, según ha informado la institución provincial.

El hallazgo se suma al primer cerebro saponificado identificado anteriormente en otro enterramiento del mismo espacio. Por su ubicación, ambos restos se situarían entre los siglos XVI y XIX y, en todo caso, serían anteriores a la última reforma realizada en esta zona, en 1915.

El cerebro ha sido extraído por Clara Veiga, antropóloga forense y arqueóloga el equipo de A Citania, responsable de los trabajos, y será trasladado a la Facultad de Xeografía e Historia de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), donde se conservará y será sometido a un estudio histológico. Los análisis permitirán conocer su composición, estructura y principales características.

En el coro bajo del cenobio pontevedrés se excavó una zona en la que aparecieron tres tumbas completas. Aunque apenas se conservan restos óseos de los cuerpos, sí han sobrevivido diversos tejidos humanos y textiles. Dos de los enterramientos conservaban cerebros saponificados.

La saponificación es un proceso de conservación poco habitual que puede producirse en ambientes húmedos debido a la elevada proporción de grasa del cerebro. Se trata, sin embargo, de un fenómeno muy excepcional a escala mundial.

Según la Diputación, estos dos hallazgos podrían constituir los primeros casos documentados en la península ibérica con estas características y dentro de ese marco cronológico, ya que los cerebros saponificados localizados hasta ahora en España y Portugal correspondían a épocas posteriores.

TRABAJOS INICIADOS EN JULIO

Los trabajos arqueológicos, iniciados el pasado mes de julio, han permitido documentar otros restos de interés. Frente al altar mayor de la iglesia se localizaron varios enterramientos, entre ellos el de una figura eclesiástica masculina que podría corresponder a la época moderna, entre los siglos XVI y XVIII. El cuerpo conserva los zapatos y una casulla prácticamente íntegra.

La aparición de tejidos en contextos arqueológicos en Galicia es poco frecuente y cuenta con escasos precedentes. En esta zona también se han excavado otras dos tumbas, mientras que en un lateral, cerca del altar de la Virgen de los Desamparados, se han identificado dos enterramientos infantiles.

NUEVA ESTRUCTURA RECTANGULAR

En el exterior del convento, en el área del bosque, se documentó una nueva estructura rectangular situada al sur de un muro localizado previamente en la misma excavación. Los materiales asociados, datados a finales del siglo XIV, apuntan a que podría tratarse de uno de los elementos estructurales más antiguos del recinto, posiblemente anterior o contemporáneo al inicio de la construcción del convento. Por el momento, se desconoce su funcionalidad.

Asimismo, en el claustro se continuaron los trabajos en una zona donde se había identificado una rampa de uso desconocido. Bajo esta estructura apareció un cadáver, un hallazgo que refuerza la hipótesis de que el claustro pudo contar inicialmente con tres alas.