
HDMI, cable coaxial y puerto óptico digital son las tres vías digitales disponibles para sacar el sonido de un televisor hacia una barra de sonido o un receptor externo.
Las conexiones analógicas quedaron descartadas hace años frente a estas alternativas, pero entre ellas persisten diferencias que determinan qué formatos de audio se pueden disfrutar y con qué calidad, por lo que vale la pena entender el funcionamiento de cada uno y saber elegir.
Cómo funcionan el óptico y el coaxial en el sonido del TV
Ambas conexiones se basan en la especificación S/PDIF (interfaz digital de Sony/Philips), un estándar sin una velocidad de transferencia máxima fijada en teoría, pero limitado en la práctica por los equipos domésticos.
El cable óptico utiliza conectores TOSLINK, desarrollados por Toshiba en 1983 para transmitir señales digitales desde reproductores de CD y Laserdisc. La señal viaja como un haz de luz roja, lo que la hace inmune a interferencias electromagnéticas, aunque el cable no tolera bien distancias superiores a cinco metros ni dobleces pronunciados.

El coaxial, por su parte, emplea conectores RCA de cobre y admite distancias de hasta 10 metros sin inconvenientes. Es simple y económico, aunque un aislamiento deficiente puede provocar interferencias que no afectan a la fibra óptica.
En términos de calidad, ambos permiten sonido estéreo PCM sin comprimir. El problema aparece con el sonido multicanal: la especificación S/PDIF limita la transmisión a 1,5 Mbps para señales Dolby Digital y DTS comprimidas, un ancho de banda insuficiente para pistas sin pérdidas como Dolby TrueHD o DTS-HD Master Audio, y también para los formatos basados en objetos, Dolby Atmos y DTS:X.
Cuando una película incluye alguno de estos formatos avanzados, lo que efectivamente se transmite por el cable óptico o coaxial es el núcleo básico equivalente a Dolby Digital o DTS comprimido. Para la mayoría de los sistemas domésticos, esa versión resulta indistinguible de la original, salvo en equipos de alta gama.
Qué aporta HDMI frente a las otras opciones
HDMI (High-Definition Multimedia Interface) llegó en 2002 con su primera versión y fue incorporando revisiones sucesivas, entre ellas HDMI 2.1, extendida en televisores de gama media desde 2020.

A diferencia del óptico y el coaxial, HDMI transporta simultáneamente audio y video digital en un mismo cable, y admite formatos multicanal comprimidos y sin comprimir: Dolby Digital, DTS, Dolby TrueHD, DTS-HD Master Audio, Dolby Atmos y DTS:X.
Para enviar el sonido desde el televisor hacia un equipo externo, HDMI ofrece dos funciones: ARC (Audio Return Channel) y eARC (enhanced ARC). Con ARC es posible transmitir PCM estéreo y Dolby Digital o DTS comprimidos, pero no formatos sin pérdidas.
Esa capacidad adicional requiere que tanto el televisor como el dispositivo conectado cuenten con la etiqueta HDMI eARC en sus puertos, ya que no todos los cables ni componentes compatibles con ARC lo son también con eARC.
Cuál es la mejor elección para el sonido del TV
Si el televisor y el equipo de sonido cuentan con HDMI ARC o, mejor aún, eARC, esa es la opción recomendada: es la única capaz de transportar formatos de audio envolvente sin pérdidas y basados en objetos, además de simplificar el cableado al combinar audio y video en una sola conexión.

Si el equipo no dispone de HDMI, o si la única salida disponible del televisor es óptica o coaxial, esas conexiones siguen siendo válidas. Ofrecen sonido envolvente de buena calidad, con Dolby Digital o DTS estándar de hasta 7.1 canales, aunque sin acceso a Dolby Atmos ni DTS:X.
La única excepción a tener en cuenta es la interferencia electromagnética: si un sistema conectado por HDMI sufre microcortes o desincronizaciones frecuentes, cambiar a fibra óptica puede resolver el problema gracias a su transmisión por luz en lugar de electricidad.




