La hipertensión suele asociarse con la edad adulta avanzada, pero puede aparecer mucho antes y permanecer durante años sin provocar síntomas evidentes.

Datos del National Center for Health Statistics de Estados Unidos muestran que, entre 2021 y 2023, el 23,4 % de los adultos de entre 18 y 39 años presentaba hipertensión según los criterios utilizados en esa encuesta. La cifra era todavía mayor entre los varones jóvenes, con un 30 %, frente al 16,4 % registrado entre las mujeres del mismo grupo etario.

El dato más llamativo aparece cuando se analiza cuántos sabían que tenían la presión elevada: entre los adultos hipertensos de 18 a 39 años, solamente el 27,2 % estaba al tanto de su condición.

Por qué una persona joven puede tener hipertensión sin darse cuenta

La American Heart Association (AHA) la describe por ese motivo como un “asesino silencioso” y advierte que puede afectar a personas de todas las edades, incluidos los adultos jóvenes. La única forma confiable de saber si la presión está elevada es medirla.

Dolor de cabeza, mareos o sensación de malestar no deberían utilizarse como señales para decidir si una persona tiene o no hipertensión. Alguien puede sentirse completamente bien y presentar valores elevados.

La explicación más sencilla es que la presión arterial alta, en la mayoría de los casos, no produce síntomas específicos. (Foto: Shutterstock)
La explicación más sencilla es que la presión arterial alta, en la mayoría de los casos, no produce síntomas específicos. (Foto: Shutterstock)

De acuerdo con la AHA, en adultos con valores normales de presión arterial se recomienda realizar controles periódicos dentro de las consultas médicas habituales. Para confirmar un diagnóstico, además, no alcanza con una única medición aislada: suele ser necesario evaluar el promedio de varias mediciones realizadas en diferentes momentos.

Ese punto es particularmente importante en los jóvenes, porque una persona que se considera saludable puede pasar años sin medirse la presión si no tiene controles médicos de rutina.

Qué factores pueden favorecer que la presión aumente

La alimentación con exceso de sodio, el sobrepeso u obesidad, la falta de actividad física, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, determinadas enfermedades y los antecedentes familiares pueden contribuir al riesgo.

La American Heart Association también destaca la relación entre la presión arterial y otros factores cardiometabólicos, como la glucosa elevada, el colesterol, el exceso de peso y la función renal. En 2026, la entidad volvió a recomendar controles regulares de estos indicadores para detectar riesgo cardiovascular antes de que aparezcan complicaciones.

La presión elevada de manera sostenida puede dañar lentamente los vasos sanguíneos y aumentar con el tiempo el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular y enfermedad renal. Por eso, el hecho de que una persona sea joven no vuelve irrelevante un valor elevado.

También importa la duración de la exposición: detectar la hipertensión antes permite intervenir sobre factores modificables y, cuando corresponde, iniciar tratamiento para reducir el riesgo acumulado a largo plazo.

Medirse la presión también es prevención

La buena noticia es que la hipertensión puede detectarse con una prueba sencilla y rápida. La AHA recomienda que las personas conozcan sus valores de presión y, si reciben un diagnóstico, realicen controles regulares. El tratamiento puede combinar cambios en el estilo de vida y medicación, según las características de cada paciente.

La automedición domiciliaria también puede ser útil en determinados pacientes, pero no reemplaza la evaluación profesional. Además, una lectura elevada aislada no necesariamente confirma hipertensión.

La American Heart Association señala que, si una persona obtiene una medición mayor a 180/120 mmHg, debe repetirla después de al menos un minuto. Si continúa en esos valores y aparecen síntomas como dolor de pecho, falta de aire, debilidad, alteraciones visuales o dificultad para hablar, se trata de una situación que requiere atención médica de emergencia.

La hipertensión sigue siendo uno de los principales factores de riesgo prevenibles de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. En mayo de 2026, la AHA estimó que casi la mitad de los adultos estadounidenses vive con presión arterial alta y que solo alrededor de uno de cada cuatro la tiene controlada.