El Gobierno hondureño advierte que una llegada simultánea de miles de retornados generaría fuertes presiones internas. (FOTO: Infobae)

Honduras trasladó a Estados Unidos una advertencia que expone uno de los mayores desafíos detrás del endurecimiento migratorio de Washington: el país no está preparado para recibir abruptamente a miles de ciudadanos que han construido su vida durante décadas en territorio estadounidense.

El embajador hondureño en Washington, Roberto Flores Bermúdez, explicó que ese fue uno de los principales planteamientos realizados durante una reunión con funcionarios de la administración de Donald Trump.

La petición no busca únicamente evitar deportaciones. Honduras está solicitando tiempo.

Tiempo para que las familias organicen su situación, resuelvan asuntos laborales y patrimoniales y, en los casos en que no exista otra alternativa migratoria, preparen un retorno gradual.

“Pedimos trabajar juntos en una forma ordenada”, resumió el diplomático.

EEUU rechazó el período de gracia solicitado por Honduras

La canciller hondureña, Mireya Agüero, confirmó que Washington descartó la petición presentada por el gobierno de Nasry Asfura para obtener un período adicional alrededor del Estatus de Protección Temporal (TPS).

La decisión obliga ahora a los afectados a revisar otras alternativas migratorias disponibles según su situación particular.

Antes de la reunión, Flores Bermúdez ya había reconocido que revertir la terminación del TPS sería difícil.

La apuesta hondureña se había desplazado hacia una solución intermedia: obtener un plazo “razonable y delimitado” que permitiera asesoría legal, organización familiar y un eventual regreso coordinado.

El problema no termina cuando una persona aterriza en Honduras

El retorno de miles de migrantes implica mucho más que recibirlos en un aeropuerto.

Quienes han vivido 20 o más años en Estados Unidos pueden regresar con hijos nacidos allí, propiedades, cuentas bancarias, compromisos laborales y vínculos familiares construidos durante décadas.

Pero Honduras también tendría que enfrentar el otro lado del proceso: empleo, vivienda, acceso a servicios, educación para los hijos y reinserción económica de quienes regresen.

Por eso el Gobierno teme una llegada masiva en un período corto.

El propio embajador utilizó tres palabras para describir lo que se intenta evitar: una afectación “dramática, inmediata o masiva”.

Estados Unidos rechazó la petición hondureña de conceder un período adicional de gracia alrededor del TPS. (FOTO: Hondudiario)

El TPS para Honduras nació después de la devastación provocada por el huracán Mitch en 1998.

Lo que comenzó como una protección temporal terminó extendiéndose durante más de dos décadas, tiempo suficiente para que muchos beneficiarios formaran familias, compraran viviendas y desarrollaran carreras en Estados Unidos.

En agosto, el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense informó que la terminación de la protección para Honduras ya estaba en vigor.

Las autoridades hondureñas habían estimado previamente que una parte de los beneficiarios históricos consiguió otras vías de regularización migratoria, lo que significa que no todos quienes alguna vez estuvieron bajo TPS enfrentan actualmente el mismo escenario.

El TPS para Honduras surgió después de los daños provocados por el huracán Mitch en 1998. (FOTO: Hondudiario)

Honduras debe preparar ahora su propio plan

Con el período de gracia descartado, la discusión cambia. Cancillería asegura que trabaja en un plan interinstitucional de acompañamiento, mientras los consulados hondureños continúan ofreciendo orientación para que los migrantes determinen si pueden acceder a otra condición legal antes de pensar en el retorno.

Pero si Estados Unidos mantiene su línea migratoria, Honduras tendrá que prepararse para una posibilidad que durante años fue aplazada: el regreso de una población que salió del país hace décadas y que podría encontrar un Honduras muy diferente al que dejó.

La pregunta ya no es únicamente si Washington concederá más tiempo.Es si Honduras podrá crear empleo, servicios y condiciones de reinserción antes de que miles de retornados comiencen a necesitarlos al mismo tiempo.