
La diputada Ana Erika Santana González ha presentado una iniciativa para declarar el 27 de octubre como Día Nacional del Xoloitzcuintle, debido a la relación de estos animales con las celebraciones de Día de Muertos.
Dicha iniciativa forma parte de una serie de acciones que buscan promover su cuidado y la difusión de su importancia simbólica y cultural para el país.
Durante el foro “Protección a la raza canina nacional: El xoloitzcuintle”, Santana González llamó al cuidado y protección de esta raza que es originaria de México y cuenta con el distintivo de ser perros sin pelaje, lo que los vuelve únicos en el mundo.
El foro formó parte de una serie de actividades que buscan proteger y preservar al xoloitzcuintle en la Cámara de Diputados, donde la raza fue reconocida como símbolo de México.
En este evento, Raúl de Valadez Azúa, investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, describió al xoloitzcuintle como un símbolo de la cultura mexicana y señaló que en 1993 fue identificado un ejemplar arqueológico durante el estudio de una colección de perros procedente de Tula.
Durante tres días, San Lázaro albergó una exposición fotográfica, un encuentro con especialistas, un conversatorio, un taller para adolescentes y un diálogo sobre tanatología.

Qué es el xoloitzcuintle, por qué es una raza mexicana y cuál es su importancia como símbolo México
El xoloitzcuintle, también llamado xolo, es un perro originario de México. Su rasgo más conocido es la ausencia de pelo, aunque existe una variedad con pelaje. Es una raza de cuerpo delgado, orejas erguidas y piel que puede ser oscura, gris, rojiza o moteada.
Su nombre viene del náhuatl: se vincula con Xólotl, deidad asociada con el atardecer, la oscuridad y el inframundo, e itzcuintli, que significa perro. Por eso suele interpretarse como el “perro de Xólotl”.
Los estudios arqueozoológicos sitúan el origen de los perros pelones mexicanos hace alrededor de 2,000 años en el occidente del actual territorio nacional.
Restos óseos, cerámicas y figuras prehispánicas muestran su presencia y posterior dispersión hacia el centro y sur de Mesoamérica.
No es mexicano sólo por su nombre o por una leyenda: su desarrollo histórico y la evidencia arqueológica lo relacionan con comunidades que habitaron el México prehispánico. El INAH lo ubica entre los perros mexicanos de importancia cultural y patrimonial.

Su importancia como símbolo de México
El xoloitzcuintle representa el vínculo entre la vida, la muerte y la memoria prehispánica. En distintas tradiciones mesoamericanas, el perro aparece como acompañante del difunto en su camino al inframundo.
La asociación popular entre el xolo y el Mictlán viene de esa relación religiosa, aunque no todos los perros depositados en entierros antiguos eran necesariamente xoloitzcuintles.
Durante el siglo XX, artistas y promotores del nacionalismo cultural lo recuperan como emblema de identidad mexicana. Su imagen se vuelve frecuente en el arte, el cine, la artesanía y las celebraciones de Día de Muertos.
En 2016, la Ciudad de México lo declaró patrimonio cultural y símbolo de la capital.
Más que una mascota, el xolo es un animal que concentra historia indígena, patrimonio biocultural e identidad nacional.



