
Las autoridades mexicanas trabajan ya con los restos humanos hallados en una veintena de bolsas que podrían contener los restos de los 43 estudiantes de magisterio de Ayotzinapa, en septiembre de 2014, un crimen en el que estaría implicadas las fuerzas de seguridad. Los restos habían sido hasta ahora ignorados en la investigación.
Las bolsas, que fueron sometidas a altas temperaturas, estaban en el basurero de Cocula y en el río San Joaquín y luego fueron llevadas a la funeraria El Ángel, en Iguala, Guerrero. La funeraria contaba con tres hornos crematorios, uno de ellos clandestino, sin registro oficial.
Estos restos no fueron tenidos en cuenta en las investigaciones, por lo que ahora podrían provocar un vuelco en toda la investigación, según fuentes de la Fisacalía General de la República citadas por el diario 'La Jornada'.



