Científicos investigan la muerte de decenas de ballenatos de ballena franca austral en las costas de Chubut. Los primeros ejemplares comenzaron a aparecer en junio y en los últimos días fueron encontradas decenas de crías muertas en playas cercanas a Puerto Madryn. La cantidad es inusual para esta época del año y encendió la alerta entre los investigadores.
Una de las principales hipótesis apunta a una bacteria que puede provocar una enfermedad llamada erisipela. Mariano Coscarella, investigador del Laboratorio de Mamíferos Marinos del CONICET en Puerto Madryn, explicó a la agencia AFP que los veterinarios sospechan de un posible brote. “Particularmente esta temporada la mortalidad ha sido bastante alta”, dijo el especialista.
“Aparentemente es una causa natural, sin embargo los efectos de la acción humana no pueden descartarse totalmente”, explicó Coscarella. La hipótesis sobre la bacteria todavía debe confirmarse con nuevos análisis.
Qué bacteria investigan los científicos
Una de las bacterias que está bajo estudio es Erysipelothrix rhusiopathiae, un microorganismo que puede encontrarse en animales y ambientes marinos. En algunos casos puede provocar enfermedades graves en cetáceos. Su presencia ya había sido registrada años atrás en ballenatos de Península Valdés.
Según explicó el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), un estudio publicado en 2016 encontró esa bacteria en lesiones asociadas a ataques de gaviotas en dos crías analizadas durante la temporada 2013. Sin embargo, aquel trabajo no pudo demostrar que el microorganismo hubiera provocado la muerte de los animales ni determinar cómo se habían infectado.

Ahora los investigadores buscan saber si existe una relación entre la bacteria y las muertes de esta temporada. También estudian si hay condiciones ambientales que puedan favorecer estas infecciones. Para eso analizan muestras de los animales y las aguas de los golfos Nuevo y San José.
Además, los especialistas relevan las costas para determinar cuántas crías murieron, dónde fueron encontradas y cómo evolucionó el fenómeno durante la temporada. Esos datos permitirán tener una dimensión más precisa de la mortandad.
La cifra de ballenatos muertos todavía no está cerrada
El ICB advirtió que Península Valdés ya tuvo otras temporadas con una alta mortalidad de crías. Según los registros del Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral, en 2012 murieron 113 ballenatos. Hasta ese momento había sido la cifra más alta registrada para esta población y para la especie a nivel mundial.
Los primeros registros de 2026 podrían superar ese número, aunque todavía no hay una cifra definitiva porque la temporada continúa y los relevamientos siguen en las costas de Chubut.
Los datos sobre los nacimientos también serán importantes para dimensionar el fenómeno. En 2025 fueron registrados 2.110 ejemplares y más de 800 crías, mientras que en el censo de 2026 se contabilizaron 1.375 ballenas y cerca de 400 ballenatos, según los datos difundidos por Coscarella a AFP.
Los especialistas remarcaron que esas diferencias pueden formar parte de las variaciones naturales de la población. Una temporada con una alta cantidad de muertes entre las crías no significa por sí sola que la población de ballenas esté en riesgo.
El Gobierno de Chubut informó que trabaja junto con científicos y equipos especializados para estudiar los ejemplares encontrados muertos y analizar muestras. Según la información disponible hasta ahora, la principal hipótesis es la presencia de una bacteria habitual en el ambiente marino que puede provocar una enfermedad en las crías. No hay evidencia que permita atribuir las muertes a factores provocados por la actividad humana.
El ICB lleva adelante además su 56ª temporada de trabajo de campo en Península Valdés. Durante cinco décadas reunió información sobre más de 5.500 ejemplares, un registro que permite comparar esta temporada con otros años y estudiar qué factores pueden estar detrás de la mortandad.



