Isabel tenía quince años cuando le dieron la noticia. Llevaba un tiempo sin encontrarse bien, con mareos frecuentes, así que acudió al Hospital Niño Jesús (Madrid) para una analítica. Los resultados estaban claros: la joven tenía leucemia linfoblástica. “No sabía ni lo que significaba la palabra. De hecho, fue mi madre la que me tuvo que decir que era cáncer”, confiesa a Infobae.

Tanto para ella como para su familia fue un golpe, especialmente para su hermana pequeña, Victoria. “Para mí, fue el riesgo de perder a la persona que más quieres en tu vida. Salir del cole o del instituto y ver cómo ha cambiado tu hermana es difícil, la verdad”, recuerda. “Desde el primer momento, había algo dentro de mí que sabía que iba a responder bien [al tratamiento] y así fue. Fue difícil, pero lo importante es que hoy estamos aquí las dos juntas”, expresa, entre lágrimas.

El esfuerzo de médicos y enfermeros consiguió que la joven saliera adelante y se convirtiera, 15 años después, en la doctora Pérez Fernández. “Le quise devolver a la vida lo que me había regalado a mí”, dice. Victoria no se ha ido muy lejos de la vocación de su hermana: la joven se ha adentrado en el campo de la investigación y trabaja ahora en un laboratorio desarrollando terapias para la leucemia.

“Intenté enfocarlo a lo que le había salvado la vida a mi hermana”

Isabel considera “indiscutible” la influencia que tuvo su enfermedad en la elección que haría después de su carrera profesional. “Era una profesión, la del ser médico, con la que yo tenía mucho contacto en ese momento”, dice. Para ella, la medicina siempre ha sido una labor “muy bonita, de humanidad, de responsabilidad también, pero sobre todo de acompañamiento y de excelencia”. El reto le “daba miedo, pero también me gustaba mucho” y decidió lanzarse a conseguirlo.

Isabel y Victoria, en una imagen de niñas. (Fundación Unoentrecienmil)

A su hermana también le llamaba la biología, pero desde los laboratorios. “Cuando empecé a estudiar la carrera, siempre tenía dentro de mí toda la historia que habíamos vivido y que me había acompañado durante todo el proceso de estar en el instituto. Al principio sí que quería alejarme de este mundo, pero al empezar a estudiar en la carrera cosas más relacionadas con la investigación biomédica, vi que era lo mío”, cuenta.

Desde ese momento, tuvo un objetivo claro: “Intenté enfocarlo [mi carrera] a lo que le había salvado la vida a mi hermana, que al final ha sido la investigación en leucemias”.

España lanza su primera unidad de investigación de la leucemia infantil

La leucemia infantil es el cáncer pediátrico más frecuente, con 380 diagnósticos anuales de niños, niñas y adolescentes menores de 20 años en nuestro país. Gracias a la investigación, hoy en día el 87% de los pacientes supera la enfermedad, según el Registro Español de Tumores Infantiles.

El Hospital Infantil Universitario Niño Jesús es el que más casos de leucemia trata en todo el país y el que más trasplantes de médula ósea realiza en niños y adolescentes. El centro, pionero en innovación pediátrica, acogerá la primera Unidad de Investigación Integral de la Leucemia Infantil en España (UNILEU). Victoria e Isabel han regresado esta semana al hospital que les salvó la vida para presenciar la apertura de la nueva unidad.

Miembros del Hospital Niño Jesús y la Fundación Unientrecienmil posan junto a Victoria e Isabel en la presentación de UNILEU. (Fundación Unoentrecienmil)

“Es una iniciativa espectacular que da todavía más excelencia a este hospital”, ha valorado Isabel durante la presentación del proyecto. “La orientación que tiene este proyecto sobre todo es aumentar la supervivencia, pero también disminuir los efectos secundarios de manera individualizada de cada paciente y mejorar la detección precoz e incluso antes de que se produzca la enfermedad. Porque para mí es igual de importante curar a un paciente que curarlo bien y curarlo con calidad de vida”, ha expresado.

Desde la consulta, Isabel ha podido ver cómo ha cambiado el mundo de la medicina desde que ella era paciente. “Antes, era mucho más paternalista, mucho más de números, de probabilidades, de estadísticas, y ahora se está yendo hacia una medicina más orientada en el paciente y de individualización terapéutica en función de las características, características de ese paciente. Creo que es algo muy importante y que sobre todo va a ser el futuro”, explica.

Este enfoque debe llegar también a la investigación, consideran las hermanas. “Investigar está bien, pero investigar para cosas que son necesidades reales es más importante todavía”, valora la doctora. “Sí que veo esa falta de conexión entre lo que investigamos y desarrollamos y realmente lo que acaba en los pacientes”, apunta Victoria, por su parte. “Me parece que falta mucha inversión en investigación para que pase a la clínica”, agrega.

Para Isabel, lo que hace falta, sobre todo, es conocimiento. “Conocimiento de pacientes, conocimiento de características individualizadas y conocimiento de qué se hace detrás del microscopio. Yo creo que eso nos hace mucha falta para terminar de comprender bien las enfermedades y saber por dónde podemos mejorarlas”, concluye.