Al menos 12 personas murieron este lunes, la mayoría de una misma familia, tras una nueva oleada de bombardeos israelíes contra la localidad de Kfar Reman, en el sur de Líbano, pese al alto el fuego vigente desde noviembre pasado. El ataque más letal alcanzó un edificio residencial de tres plantas y dejó, además, ocho heridos, entre ellos tres niños.
El Ministerio de Salud libanés confirmó que entre los fallecidos hay dos niños y cuatro mujeres. Un fotógrafo de la agencia AFP constató que el inmueble quedó completamente destruido, con libros de texto y restos de muebles esparcidos entre los escombros.
El primer bombardeo se produjo contra una vivienda de tres plantas en el centro de la localidad, situada junto a la ciudad de Nabatiyé. Según el último recuento, la agencia estatal NNA identificó a dos paramédicos de una organización vinculada a Hezbollah muertos en un ataque posterior con dron contra un vehículo, quienes fueron nombrados como Alí Shahrur y Hadi Farhat.
El Ministerio de Salud, por su parte, había reportado inicialmente un solo socorrista fallecido en ese segundo ataque, además de dos heridos. Las fuentes consultadas atribuyen a la víctima distintas filiaciones: la Autoridad Sanitaria Islámica, la Asociación Islámica y la Asociación de Exploradores Islámicos Risala de Líbano, todas vinculadas al entorno de Hezbollah.
El Ejército israelí sostuvo que la ofensiva respondió a “dos ataques con dron de Hezbollah que explotaron cuando tenían como objetivo a tropas israelíes” desde esa zona, y precisó que buscaba alcanzar a un miliciano que intentaba transportar armas hacia la localidad. En un comunicado, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) afirmaron que continuarán “llevando a cabo operaciones para eliminar las amenazas, al tiempo que mantiene su compromiso con el acuerdo de alto el fuego”.
Hezbollah no se atribuyó los ataques con dron ni emitió comunicado alguno sobre la escalada registrada en torno a la provincia de Nabatiyé. Este bombardeo se produjo días después de que el Ejército israelí anunciara que había tomado el “control operativo” de la colina de Ali Taher, una posición estratégica con vistas a varias aldeas y a las principales carreteras de acceso a Nabatiyé.
Horas antes del ataque en Kfar Reman, el Ejército israelí había ordenado evacuar viviendas en Deir al Zahrani, también en el sur libanés, previo a bombardear una instalación que atribuyó a Hezbollah. Poco después, un edificio en esa zona fue impactado.
“Instamos a todos los residentes que se encuentren en el edificio marcado en rojo en el mapa adjunto y en los edificios colindantes a que lo evacuen: os encontráis cerca de una instalación perteneciente a la organización terrorista Hezbollah contra la que las Fuerzas de Defensa de Israel van a actuar”, anunció la portavoz en árabe del Ejército israelí, Ella Waweya, en un mensaje difundido en redes sociales.
Waweya justificó la operación como respuesta a la “flagrante violación del acuerdo de alto el fuego por parte de la organización terrorista Hezbollah, tras el lanzamiento de un dron cargado de explosivos contra las FDI”, y exigió a la población evacuar “inmediatamente” y alejarse al menos 300 metros de la zona señalada.
Por separado, las FDI informaron que dos de sus efectivos resultaron heridos “leves” en un enfrentamiento con un combatiente de Hezbollah cerca del castillo de Beaufort, una fortificación construida por los cruzados en el sur de Líbano. Según el comunicado castrense, un miliciano que se encontraba dentro de una vivienda abrió fuego contra una patrulla de la Brigada Golani durante una operación de búsqueda, y las tropas respondieron y lo abatieron.
Los residentes de Kfar Reman habían regresado a sus casas gracias a la tregua alcanzada en junio, después de haber sido desplazados por la guerra entre Israel y Hezbollah. El bombardeo del lunes reavivó el temor entre quienes ya habían retomado su vida cotidiana en la localidad.
De acuerdo con el último recuento del Ministerio de Salud libanés, 27 personas murieron y 69 resultaron heridas en bombardeos israelíes contra el país en los últimos tres días. Entre las víctimas figuran Alí Shbeib y Mohamed Baryawi, periodista y camarógrafo de la cadena de televisión Al Manar, afín a Hezbollah, heridos en un ataque el domingo en Nabatiyé, jornada en la que otros siete fallecieron y un hospital vacío fue destruido.
Desde el inicio de la ofensiva israelí en marzo pasado, las autoridades libanesas contabilizan 4.362 muertos y 12.378 heridos en el sur del país. Israel ocupa actualmente una franja fronteriza de unos diez kilómetros pese a la tregua en vigor.
Israel y Líbano alcanzaron el 26 de junio un principio de acuerdo, mediado por Estados Unidos, que sentaba las bases para un alto el fuego permanente e incluía el restablecimiento de la soberanía libanesa en el sur, además del desarme de Hezbollah, una condición que el grupo rechazó de pleno.
Desde entonces, Israel ha invocado motivos de seguridad y la negativa de Hezbollah al acuerdo para justificar la continuidad de sus operaciones militares en el sur de Líbano, en el marco de una nueva ofensiva iniciada después de que el grupo lanzara proyectiles contra territorio israelí en respuesta al ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, del 28 de febrero.
Hezbollah no participa en las negociaciones entre Líbano e Israel y ha señalado que no entregará sus armas en ninguna zona al norte del río Litani, en el sur libanés. Funcionarios israelíes, por su parte, han sostenido que no se retirarán de la zona a menos que el grupo sea desarmado en todo el territorio libanés.
Los ataques de este lunes se produjeron además días después de que Israel liberara a cinco prisioneros libaneses como parte de un acuerdo entre ambos países, a cambio del cual Líbano se comprometió a buscar los cuerpos de ciudadanos libaneses judíos desaparecidos durante la guerra civil del país, ocurrida hace décadas.



