Para John Turturro, ser padre implica aceptar que no existen fórmulas definitivas ni una preparación previa que resuelva los desafíos de la crianza.
El actor de 69 años habló sobre su experiencia familiar durante una entrevista con People en Toronto y afirmó que la paternidad lo llevó a revisar certezas, escuchar con más atención y reconocer la individualidad de sus hijos adultos.
“Ser padre es una experiencia que te hace humilde”
Turturro sostuvo que la paternidad exige una disposición constante a aprender. “Ser padre es una experiencia que te hace humilde porque no vamos a la escuela para que nos enseñen a ser padres”, afirmó en la conversación recogida por People. El actor planteó que la relación con los hijos se construye sin una guía única y cambia a medida que pasan los años.
El intérprete comparte dos hijos adultos, Arianna y Diego, con su esposa, la actriz Katherine Borowitz. Según contó, la experiencia le permitió comprender que cada hijo desarrolla una identidad y un recorrido propio. “Con el tiempo, aprendes que son individuos únicos y hermosos a su manera”, dijo.
Para Turturro, ese proceso modifica la posición de los padres dentro de la familia. La crianza, explicó, no se limita a transmitir valores o acompañar decisiones, sino que también obliga a reconocer que los hijos pueden aportar perspectivas distintas sobre la vida, la cultura y los cambios de cada época.
“Es una experiencia de aprendizaje que realmente te enriquece como persona. De verdad que sí”, añadió. Sus palabras pusieron el foco en una visión de la paternidad basada en la escucha y en la aceptación de las diferencias, incluso cuando esas diferencias se apartan de las expectativas de los adultos.
Los hijos como vínculo con los cambios de cada época
Durante la entrevista en Toronto, Turturro explicó que sus hijos le permiten mantenerse al tanto de transformaciones que atraviesan a las generaciones más jóvenes. El actor no detalló ejemplos concretos, aunque relacionó esa cercanía con la necesidad de mantener una actitud abierta ante formas de pensar y experiencias que pueden resultar ajenas para los padres.
La declaración de Turturro surgió en un intercambio con Giancarlo Esposito, quien también habló de lo que aprendió como padre. Los dos actores alternaron reflexiones personales con bromas, en una conversación que abordó el modo en que los vínculos familiares inciden en la mirada de quienes tienen una carrera pública.
Cuando le preguntaron a Esposito qué le habían enseñado sus hijos, el actor respondió inicialmente con humor. “Mis hijos me han enseñado que soy fuego”, dijo, antes de explicar que una de sus hijas suele decírselo de esa forma: “Papá, eres fuego”.
Turturro acompañó el comentario entre risas. “Siempre supe que eras fuego. Siempre lo eres. Eso le viene como anillo al dedo. Tiene razón”, respondió. El intercambio derivó luego en una conversación más amplia sobre la cercanía entre padres e hijos y sobre los aprendizajes que surgen fuera de los roles familiares tradicionales.
Giancarlo Esposito destacó la escucha y el afecto
Por su parte, Esposito es padre de cuatro hijas junto a su exesposa Joy McManigal. Al hablar sobre esa experiencia, afirmó que la relación con ellas transformó su forma de vincularse con los demás. “Me enseñaron a escuchar, a amar de una manera diferente y a ver el mundo de otra manera. Mucho de eso lo aprendí a través de sus ojos”, expresó.
El actor señaló que la paternidad le ofreció una perspectiva distinta sobre las relaciones afectivas. Sus declaraciones coincidieron con las de Turturro en un punto: ambos describieron a sus hijos como personas que modificaron su manera de interpretar el entorno y de relacionarse con otras generaciones.
Esposito también contó cuál es el elogio que más disfruta recibir de parte de sus hijas. “El mayor halago es cuando me dicen que soy genial, cuando me cuentan que todos sus amigos las llaman y les dicen: ‘Tu papá es el tipo más genial del universo’”, relató.
Las declaraciones de ambos actores mostraron dos experiencias familiares distintas, atravesadas por una idea común: la paternidad no se presenta como un saber adquirido, sino como una relación que demanda atención, capacidad de cambio y disposición para aprender de los hijos.



