José Manuel Felices, doctor: “Lo que hagas minutos después de un ictus marca la diferencia entre la recuperación y secuelas de por vida”. (Montaje Infobae)

El ictus constituye uno de los principales problemas de salud en España, donde cada año se diagnostican cerca de 90.000 nuevos casos y más de 23.000 personas fallecen por esta enfermedad, según la Sociedad Española de Neurología (SEN). Ante un episodio, los primeros minutos condicionan la atención médica y las posibilidades de reducir el daño cerebral.

El radiólogo intervencionista y de diagnóstico José Manuel Felices, conocido en redes sociales como @DoctorFelices, pone el foco en la reacción de quienes presencian los síntomas. “Si algún día ves a alguien así, puede que esté sufriendo un ictus y lo que hagas en los próximos minutos marca la diferencia entre una recuperación absoluta o secuelas de por vida”, advierte.

La enfermedad cerebral de origen vascular aparece de forma súbita y es la primera causa de dependencia en el país. Cerca del 30% de las personas que sobreviven a un ictus presentan posteriormente algún grado de discapacidad o necesidad de ayuda, según los datos difundidos por la SEN.

Llamar al 112 evita traslados que pueden retrasar la atención

El médico desaconseja trasladar por cuenta propia a una persona con signos compatibles con un ictus. “Nunca cometas el error de agarrar a la persona, meterla en el coche y salir corriendo al hospital más cercano, porque hay hospitales que no tienen todo lo que hace falta para tratar un ictus”, explica Felices.

Ictus, daño cerebral adquirido. (Archivo Salud/Europa Press)

El especialista señala que la elección incorrecta del centro puede restar un tiempo decisivo para el paciente. “Si vas al que no toca, pierdes un tiempo que esa persona no tiene. Lo primordial es marcar el 112 cuanto antes. Los compañeros de emergencias están entrenados para guiarte y decirte cómo actuar”, afirma.

La recomendación coincide con el aviso de la SEN sobre la necesidad de actuar de inmediato ante la aparición de síntomas. La entidad sostiene que iniciar los tratamientos dentro de las primeras seis horas reduce las complicaciones en más de un 25%, un margen que exige activar cuanto antes los servicios de emergencia.

Hablar, sonreír y levantar los brazos permite detectar señales de alarma

Solo la mitad de la población española identifica los signos de un ictus, de acuerdo con la SEN. Entre las señales de alerta figuran la pérdida súbita de fuerza o sensibilidad en la cara, un brazo o una pierna; los problemas para hablar o comprender; la falta repentina de equilibrio; un dolor de cabeza intenso e inusual, y la pérdida súbita de visión.

Para reconocer una posible urgencia, Felices propone tres comprobaciones sencillas. “Lo primero es hacer que la persona hable. Pídele que diga una frase corta. Si no le salen las palabras o se le traba la lengua, alerta de ictus. Número dos: pídele que sonría. Si un lado de la boca se le queda caído, mala señal. Y tercero, pídele que levante los dos brazos. Si uno no puede o se le cae, mala señal”.

Un hombre sufre síntomas de un ictus. (Shutterstock)

No es necesario que aparezcan todas las manifestaciones. “¿Y debe presentar las tres? No. Con que falle una sola, momento de llamar a emergencias”, indica el doctor. Mientras llega la ambulancia, recomienda anotar la hora en la que comenzaron los síntomas, mantener a la persona recostada sin dejarla completamente tumbada y evitar alimentos, agua o medicamentos: “Se podría atragantar y empeorar la situación”.