Redacción Ciencia, 16 sep (EFE).- Hombre blanco joven, desempleado o con ingresos bajos, religioso y con amistades preferentemente digitales es el perfil mayoritario de quienes simpatizan con el supremacismo blanco en Estados Unidos, una ideología de extrema derecha que considera que la raza blanca es superior y persigue una sociedad homogénea.
Así lo pone de manifiesto la primera investigación que documenta las características demográficas, económicas y sociales vinculadas al apoyo explícito al supremacismo blanco entre los hombres blancos de Estados Unidos, que en la última década no ha cesado de crecer según recuerdan los autores.
El estudio, realizado por politólogos de la Universidad de Nueva York y de la Universidad de Vanderbilt (Estados Unidos) y recogido en la revista Nature, se basa en tres encuestas nacionales realizadas a adultos blancos no hispanos en 2021, 2024 y 2024-25, que en conjunto abarcaron a más de 7.800 participantes estadounidenses.
Los autores documentan el apoyo hacia el movimiento extremista blanco, no la afiliación a organizaciones que lo promuevan.
Sus conclusiones ponen de manifiesto que el apoyo a este movimiento de extrema derecha es mayor entre los adultos jóvenes blancos; entre aquellos cuyas amistades están fundamentalmente en internet o en redes y no en la vida real, y entre quienes atraviesan momentos de desilusión u otras dificultades personales o sociales.
Socialmente, los investigadores han observado que el apoyo al supremacismo blanco es mayor entre los hombres blancos con menor nivel educativo e ingresos más bajos, y entre los más religiosos.
“El apoyo al movimiento extremista blanco tiende a crecer en las zonas con más pobreza y niveles de desempleo, entre quienes atravesaban dificultades personales, como por ejemplo, problemas de salud o pérdida de algún ser querido. En definitiva, en un contexto en el que puedan florecer sentimientos de agravio o resentimiento”, señala uno de los autores, James Bisbee, investigador en la Universidad de Vanderbilt.
Si, además de esas características económicas y sociales, esos adultos blancos son simpatizantes del partido republicano estadounidense, el apoyo al supremacismo casi es la norma.
Los investigadores no han encontrado relación entre la frecuencia de uso de las redes sociales y el apoyo al supremacismo blanco: “Un uso más frecuente de las redes sociales no se relaciona con un mayor apoyo a estas ideas extremistas”, explica otro de los autores, el profesor de la Universidad de Nueva York, Joshua Tucker, en un comunicado.
“Lo que si hemos visto es que el respaldo a estas ideas es mucho más frecuente entre aquellos para quienes dos o tres de sus tres amigos más cercanos son personas a las que conocen principalmente en internet o redes y no se relacionan con ellas en la vida real”, añade Tucker.
A juicio del investigador, esto puede estar muy relacionado con el hecho de que las personas socialmente aisladas pueden “radicalizarse hacia esas ideas por medios digitales” o que el aislamiento les lleve a buscar comunidades en internet asociadas a su ideología.
Los investigadores han recurrido a varios métodos para descartar la posibilidad de que las respuestas de los encuestados se vieran influidas por la redacción de las preguntas, la falta de atención de los encuestados a las preguntas o el orden de las mismas dentro de la encuesta.
Casi todas las respuestas se recopilaron en línea mediante encuestas confidenciales, lo que contribuyó, según los autores, a reducir la preocupación de los participantes por revelar sus verdaderas actitudes.



