Juntó más de 150.000 botellas de plástico y construyó una isla de 743 m2: tenía una casa, plantas y hasta una cascada
Durante años, Richart Sowa juntó algo que para la mayoría de las personas no tenía ningún valor: botellas de plástico vacías . El artista británico tenía una idea mucho más ambiciosa que reciclarlas: quería utilizarlas para construir una isla flotante en la que pudiera vivir. El resultado fue Joyxee
Durante años, Richart Sowa juntó algo que para la mayoría de las personas no tenía ningún valor: botellas de plástico vacías. El artista británico tenía una idea mucho más ambiciosa que reciclarlas: quería utilizarlas para construir una isla flotante en la que pudiera vivir.
El resultado fue Joyxee Island, una estructura artificial que llegó a ocupar unos 743 metros cuadrados y que flotaba a pocos metros de la costa de Isla Mujeres, en México.
Su base estaba formada por redes cargadas con más de 150.000 botellas de plástico. Sobre esa enorme plataforma, Sowa construyó mucho más que una simple balsa.
Una isla hecha con basura
La estructura podía sostener una casa de tres pisos, donde el artista llegó a vivir junto a su esposa y su perro. También tenía dos estanques, una cascada, conexión a internet y distintos espacios para cultivar plantas.
Uno de los aspectos más llamativos era que Sowa intentó que la isla pudiera funcionar de manera relativamente independiente. Los paneles solares generaban electricidad y una máquina de lavar aprovechaba el movimiento de las olas para funcionar.
Joyxee Island, la isla flotante construida por Richart Sowa con miles de botellas de plástico. (Foto: Richart Sowa/Atlas Obscura)
La vegetación también era parte fundamental del proyecto. El artista incorporó plantas y manglares, cuyas raíces podían crecer entre la estructura y ayudar a mantenerla unida. La idea era que la naturaleza no fuera solamente decoración, sino parte de la propia construcción.
No era su primera isla
Joyxee Island fue en realidad el segundo gran intento de Sowa. En 1998, el británico había comenzado a construir otra isla artificial cerca de Puerto Aventuras, también en México. La bautizó Spiral Island y utilizó alrededor de 250.000 botellas de plástico colocadas dentro de redes para crear la base flotante.
Sobre ella llegó a construir una casa, plantar vegetación y crear espacios que le permitieran vivir allí. Pero el proyecto tuvo un final abrupto.
En 2005, el huracán Emily destruyó la isla y obligó a Sowa a empezar prácticamente desde cero. Lejos de abandonar la idea, volvió a juntar botellas y entre 2007 y 2008 construyó Joyxee Island en aguas de Isla Mujeres.
Una casa que flotaba sobre miles de botellas
La segunda versión fue todavía más ambiciosa. Joyxee Island llegó a tener una superficie de 743 m² y se convirtió en una curiosidad que atrajo visitantes y medios de distintos países.
El proyecto demostraba que las botellas podían utilizarse como parte de una estructura capaz de sostener una vivienda, vegetación y distintos sistemas para producir energía y aprovechar los recursos naturales.
Richart Sowa junto a la isla que construyó con botellas de plástico. (Foto: Richart Sowa/Dân trí)
La isla incluso llegó a ser reconocida como una especie de embarcación ecológica y durante un tiempo recibió turistas interesados en conocerla. Pero el Caribe volvió a poner a prueba la construcción.
Las tormentas volvieron a ganar
Después de varios años sobre el agua, Joyxee Island sufrió importantes daños por las tormentas. En enero de 2019, las autoridades locales solicitaron que los restos de la estructura fueran retirados y la isla dejó de existir.
Así, las dos grandes islas que Sowa había construido en México terminaron destruidas: la primera por un huracán y la segunda por el deterioro provocado por las tormentas. Sin embargo, el artista no abandonó su obsesión.
El sueño de construir otra isla
Después de sus experiencias en México, Sowa continuó trabajando en una nueva versión de su proyecto. Su objetivo volvió a ser el mismo: crear un espacio habitable utilizando materiales descartados y sistemas de energía renovable.
La historia de Richart Sowa terminó convirtiéndose así en algo más que una curiosidad arquitectónica. Sus islas demostraron hasta dónde puede llegar una idea cuando se combinan reciclaje, creatividad y una buena dosis de obsesión.
Miles de botellas que normalmente terminarían convertidas en residuos llegaron a sostener casas, árboles y hasta una vida cotidiana completa sobre el agua. Y aunque las tormentas terminaron llevándose sus dos primeras creaciones, Sowa todavía intenta demostrar que una isla también puede empezar en una bolsa de basura.